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Estudio confirma daño cerebral en niños por exposición a insecticidas durante el embarazo

Estudio confirma daño cerebral en niños por exposición a insecticidas durante el embarazo

Cooperativa Ciencia,

Tiempo de lectura: 2 minutos La investigación monitoreó a 270 niños desde el vientre materno, concluyendo que la exposición prenatal al insecticida clorpirifós causó anomalías estructurales y motoras permanentes.

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El clorpirifós es un potente insecticida organofosforado que actúa dañando el sistema nervioso de los insectos. Durante décadas fue ampliamente utilizado en Chile y el mundo, tanto en la agricultura para proteger cultivos como en entornos residenciales para controlar plagas de termitas o cucarachas. A pesar de que su uso fue prohibido en la Unión Europea en 2020 debido a su toxicidad, especialmente en niños, sigue siendo legal en muchos países, lo que mantiene la alerta sanitaria a nivel global.
Un nuevo estudio, liderado por investigadores de la Universidad de Columbia y la Universidad del Sur de California, reveló nuevas pruebas de los peligros que este químico representa para las futuras generaciones.
Para llegar a estas conclusiones, los científicos analizaron una cohorte de 270 niños de la ciudad de Nueva York, a quienes se les dio seguimiento desde 1998, incluso antes de nacer. Los investigadores midieron la cantidad de clorpirifós en la sangre del cordón umbilical de cada bebé al momento del parto, estableciendo un marcador directo de su exposición prenatal.

Un seguimiento de dos décadas

Años más tarde, cuando los niños tenían entre 6 y 14 años, fueron sometidos a resonancias magnéticas cerebrales y a diversas pruebas de comportamiento y desarrollo motor. Los resultados fueron alarmantes y directos: aquellos que presentaron mayores niveles del insecticida en su sangre umbilical mostraron anomalías estructurales significativas en su cerebro en comparación con quienes tuvieron menor exposición.
Además, el estudio constató una correlación directa: a mayor nivel de exposición prenatal, más severa era la alteración en la estructura, función y metabolismo del cerebro, lo que se traducía en una peor capacidad y velocidad motora durante la niñez y la adolescencia. «Las alteraciones que observamos estaban muy extendidas por todo el cerebro«, señaló uno de los autores principales de la investigación, Bradley Peterson.

Llamado de alerta sobre un riesgo persistente

Este estudio es el primero, según sus autores, en demostrar los efectos moleculares y celulares duraderos que el clorpirifós deja en el cerebro humano. «Los vínculos que encontramos sugieren que la exposición prenatal produce alteraciones duraderas en proporción directa al nivel de exposición».
Los expertos advierten que es muy probable que otros pesticidas de la misma familia (organofosforados), que aún no han sido prohibidos, puedan producir efectos similares. Por ello, hacen un llamado a la precaución y a evitar la exposición a estos compuestos durante el embarazo y la primera infancia.
Por su parte, la investigadora de la Universidad de Columbia y coautora del estudio, Virginia Rauh, insiste en que la exposición generalizada que todavía existe en muchos países y concluye que «es de vital importancia que sigamos vigilando los niveles de exposición en las poblaciones vulnerables, especialmente en mujeres embarazadas que viven en zonas agrícolas».

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