Estudio chileno muestra cómo proteger la salud de trabajadores sobre los 3.000 metros

Tiempo de lectura: 2 minutos Un estudio liderado por la Universidad Católica del Norte (UCN) identificó métodos farmacológicos y no farmacológicos eficaces para prevenir la policitemia, una peligrosa condición sanguínea que afecta a miles de personas que trabajan en faenas de gran altitud.
En un país definido por su cordillera, miles de trabajadores enfrentan diariamente un desafío invisible pero riesgoso: la falta de oxígeno en la altura. Esta exposición a la hipoxia intermitente crónica (HIC) puede desencadenar una condición conocida como policitemia, que pone en grave peligro la salud.
La policitemia es una respuesta del organismo a la falta de oxígeno en el ambiente. Para compensar, el cuerpo produce un exceso de glóbulos rojos. Si bien esto puede parecer un mecanismo de defensa útil, a largo plazo se convierte en una amenaza: la sangre se vuelve más espesa, dificultando la circulación y aumentando drásticamente el riesgo de trombosis, infartos y accidentes cerebrovasculares.
Para abordar este problema, investigadores de la Universidad Católica del Norte (UCN) trabajaron durante dos años en el Observatorio ALMA, ubicado en el Valle de Chajnantor, en la Región de Antofagasta, con trabajadores expuestos a altitudes que varían entre los 2.900 y los 5.050 metros. El objetivo era claro: encontrar estrategias efectivas para prevenir y tratar la policitemia en este entorno laboral extremo.
«Se trata de encontrar estrategias que permitan mantener la productividad sin poner en riesgo la vida», señaló el investigador de la Facultad de Medicina de la UCN y líder del estudio, Dr. Fernando Moraga, enfatizando el foco del estudio en la salud laboral.
Oxígeno y fármacos superan al ejercicio
La investigación probó tres estrategias diferentes: el uso de oxígeno suplementario, la administración del fármaco acetazolamida y la práctica de ejercicio aeróbico. Los resultados fueron contundentes y sorprendentes.
Tanto el oxígeno suplementario (administrado a 1-2 litros por minuto mientras se duerme) como la acetazolamida (un diurético que estimula la respiración) demostraron ser altamente efectivos para reducir la concentración de hemoglobina y mejorar la oxigenación nocturna de los trabajadores. Sin embargo, y en contraste con lo que se podría esperar, el ejercicio aeróbico no mostró un impacto significativo en la disminución de la policitemia en este contexto.
Iván López Rosales, gerente de Salud, Seguridad y Medio Ambiente de ALMA, valoró los resultados: «En la montaña no estamos hablando de atletas de élite, sino de trabajadores comunes que enfrentan condiciones extremas. Estos resultados nos entregan herramientas para tomar decisiones y diseñar medidas que protejan a nuestro personal».
Los investigadores proponen que estos hallazgos sirvan para actualizar las guías técnicas sobre exposición laboral en altura, sugiriendo la incorporación de la oximetría nocturna como una herramienta de evaluación rutinaria y el uso de oxígeno suplementario como una primera línea de prevención. Además, el estudio advierte que se observaron efectos significativos incluso por debajo de los 3.000 metros, umbral que hasta ahora se consideraba una «zona de seguridad relativa», abriendo un nuevo debate sobre los protocolos actuales en la industria minera y astronómica del país.