Psicóloga Ximena Faúndez en Congreso Futuro: «El futuro de las niñeces trans es un test de la calidad democrática del país»
Tiempo de lectura: 2 minutos La académica de la Universidad de Valparaíso, Ximena Faúndez, abordó la urgencia de transitar desde la normativa legal hacia una práctica cotidiana que garantice los derechos fundamentales de niños, niñas y adolescentes trans.
En la segunda jornada de Congreso Futuro 2026 se llevó a cabo una reflexión sobre la identidad y dignidad humana. Bajo el título «Un futuro vivible, niñeces trans, reconocimiento y DDHH en Chile», Ximena Faúndez, psicóloga, académica de la Universidad de Valparaíso y directora del Centro de Estudios Interdisciplinarios en Cultura Política, Memoria y Derechos Humanos UV, expuso la necesidad de acompañar las trayectorias de las niñeces trans.
Para Faúndez, hablar de «futuros vivibles» representa una exigencia de derechos básicos: el derecho a estudiar sin discriminación, a recibir atención de salud digna, a trabajar y a desarrollarse integralmente sin violencia. «Las niñeces trans son una realidad y tienen derecho a construir su futuro«, afirmó la investigadora, subrayando que la diversidad no es una moda, sino una constante histórica que en América Latina fue invisibilizada por procesos de colonización que impusieron sistemas binarios rígidos.
Uno de los puntos de la presentación fue el análisis histórico de cómo las disciplinas científicas y jurídicas han tratado a las diversidades. Faúndez recordó que, durante gran parte de los siglos XIX y XX, la medicina y la psicología construyeron conceptos destinados a «criminalizar» y «patologizar» lo que se alejaba de la norma. No fue hasta 1990 que la OMS eliminó la homosexualidad de su lista de patologías, y apenas en 2018 se logró la despatologización de la transexualidad.
Del estigma a la despatologización
En Chile, este cambio de paradigma ha permitido avanzar en normativas, pero estas «no han sido acompañadas de la praxis«. Según la experta, ser trans es una experiencia interna de identidad que no se corresponde con el sexo asignado al nacer, y no debe confundirse con una etapa de confusión.
A falta de datos estadísticos oficiales a nivel escolar en Chile —donde países como EE.UU. o Australia ya reportan que hasta un 3,3% de los adolescentes se identifica como transgénero—, Faúndez rescató indicadores locales: el Programa de Acompañamiento a la Identidad de Género (PAIG) registra 1.741 menores en tratamiento, mientras que 1.199 jóvenes han hecho uso de la Ley de Identidad de Género para rectificar su partida de nacimiento. «No son solo datos, son indicadores de una demanda real por apoyo y acompañamiento», sostuvo.
El rol de la escuela y el entorno
La académica fue enfática en señalar que el reconocimiento social e institucional es el «piso mínimo» para el desarrollo de cualquier ser humano. Sin embargo, la realidad en las aulas chilenas sigue siendo hostil. Citando un estudio de la Unesco de 2020, Faúndez reveló que el 52% de los estudiantes de las diversidades sexogenéricas ha escuchado insultos homofóbicos o transfóbicos en su escuela, y un 34,7% ha sufrido bullying directamente.
«Necesitamos una escuela que reconozca, no solo que el Estado promulgue leyes», señaló. Para ello, propuso una transformación que incluya formación docente sostenida, la actualización de currículos académicos y el respeto irrestricto al nombre social.
Finalmente, Faúndez propuso cinco compromisos urgentes para Chile:
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Mejorar la medición estadística en educación escolar para diseñar políticas basadas en evidencia.
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Implementar políticas públicas de apoyo efectivo a las familias.
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Consolidar escuelas que reconozcan activamente la identidad.
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Asegurar que los sistemas de salud y justicia estén actualizados.
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Garantizar la continuidad del programa PAIG frente a cuestionamientos políticos.
«El futuro de las niñeces trans no es un tema de nicho; es un test de la calidad democrática del país«, concluyó la académica.