Natalia Caniguan, presidenta del Colegio de Antropólogos: «La deuda del Estado con las ciencias sociales es enorme»
Tiempo de lectura: 2 minutos Natalia Caniguan, presidenta del Colegio de Antropólogas y Antropólogos de Chile, analiza el panorama de la disciplina, advirtiendo sobre el impacto del desfinanciamiento de centros de investigación y los nuevos rumbos de la disciplina.
El quehacer de la antropología en Chile atraviesa un momento de reflexión y transformación. La disciplina busca no solo descentralizar el conocimiento, sino también reafirmar su rol como una herramienta ante las complejidades sociales y políticas actuales.
Así lo plantea la presidenta del Colegio de Antropólogas y Antropólogos de Chile, Natalia Caniguan. «Los antropólogos somos una herramienta que, a través del método etnográfico y el trabajo de campo, permitimos que la voz o necesidades de los territorios lleguen a distintas escalas», explica.
La investigadora destaca la capacidad de la antropología para «leer» la realidad. Desde comunidades pequeñas hasta fenómenos globales, la disciplina actúa como un puente que traduce las necesidades territoriales a lenguajes técnicos, académicos o de política pública.
«Tenemos el deber de tomar esta lectura que podemos hacer de los contextos y llevarla a acciones aplicadas que vayan en pos de mejorar las condiciones de vida de sociedades que muchas veces están en desigualdad«, afirma.
Crisis de financiamiento y la incertidumbre política
El panorama para la investigación en Chile ha enfrentado duros golpes recientemente. La noticia de que centros de excelencia como el COES (Centro de Estudios de Conflicto y Cohesión Social), el CIIR (Centro de Estudios Interculturales e Indígenas) y el Centro de Ciencia del Clima y la Resiliencia CR2 no recibieron continuidad en su financiamiento por parte de ANID ha causado diversas reacciones en el mundo científico. En estos espacios, además, se desarrollaban líneas de investigación que incorporaban a las ciencias sociales.
«Es un escenario complejo. Se pierde investigación pertinente que tenía un objetivo público y que servía para la toma de decisiones», advierte Caniguan.
Para la presidenta del gremio, existe una deuda histórica del Estado chileno con la ciencia, que a la fecha no ha logrado superar el 0,4% del PIB para investigación, desarrollo e innovación. «El Estado chileno no invierte en ciencia y cuando lo hace tiene esta noción de la ciencia dura que permite el desarrollo del país. Si, además, miramos en las ciencias sociales y la antropología, la deuda es enorme porque se va invisibilizando cada vez más nuestro quehacer«, destaca.
A esto se suma la preocupación por el avance de posturas políticas ultraconservadoras que, según la presidenta del Colegio de Antropólogas y Antropólogos, suelen ver con desconfianza la diversidad y los derechos colectivos, temas que son el corazón de la antropología. Ante esto, Caniguan recuerda que el Colegio de Antropólogas y Antropólogos «nace en contexto de dictadura por la defensa de derechos humanos; ese es nuestro sello y habrá que estar muy alerta a los procesos que afecten a los grupos con los que nos vinculamos».