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Turismo de lujo en la Antártica bajo la lupa: Advierten sobre sus riesgos para la biodiversidad

Turismo de lujo en la Antártica bajo la lupa: Advierten sobre sus riesgos para la biodiversidad

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Tiempo de lectura: 2 minutos La introducción de especies exóticas y la presión sobre la fauna local reactivan el debate sobre la necesidad de límites estrictos y una regulación basada en evidencia científica.

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El aumento sostenido del turismo en la Antártica, que hoy incluye desde cruceros masivos hasta expediciones exclusivas de alto costo, ha generado reacciones por parte de la comunidad científica. Lo que antes era una actividad esporádica se ha transformado en una industria diversificada que, según académicos de la Universidad de Chile y el Instituto Milenio BASE, plantea un desafío para la conservación de uno de los ecosistemas más frágiles y de recuperación más lenta del planeta.

«La Antártica es gigantesca, pero los lugares más populares son los mismos, por lo que desembarcos, recorridos y actividades se repiten en sitios sensibles, particularmente en la península antártica«, señala el investigador principal del Instituto Milenio BASE, Luis Valentín Ferrada. Esta reiteración de visitas en puntos específicos genera una presión local difícil de revertir.

El director del Instituto Milenio BASE, Elie Poulin, identifica la introducción accidental de especies exóticas como una de las amenazas más graves. Semillas, insectos o microorganismos transportados involuntariamente en la ropa o equipos de los turistas pueden colonizar áreas vírgenes, alterando el equilibrio biológico local.

El riesgo de especies exóticas y la alteración del suelo

Además, Poulin advierte sobre un «impacto directo y acumulativo» que afecta la reproducción de la fauna. «Si la tendencia continúa, podrían intensificarse los efectos sobre colonias de aves y mamíferos marinos, aumentando la perturbación durante períodos críticos como la reproducción y crianza», afirma el científico.

Un factor menos visible es la alteración de la microbiota del suelo antártico. Este ecosistema microscópico es fundamental para el ciclo de nutrientes; su daño podría retrasar por décadas la recuperación de la vegetación, incluso si el impacto visual aparente desaparece, aseguran los científicos. Asimismo, el movimiento constante de personas facilita la transferencia de patógenos entre diferentes sitios y especies, un riesgo sanitario que la ciencia observa con detención.

Hacia una bioseguridad obligatoria y fiscalizable

Para enfrentar este escenario, los expertos coinciden en que no se puede asumir un crecimiento infinito de la actividad turística. La directora alterna del Instituto Milenio BASE y presidenta de la Sociedad de Microbiología de Chile (SOMICH), Julieta Orlando, enfatiza la necesidad de fortalecer la planificación y el monitoreo de largo plazo.

«Es necesario limitar la presión humana en zonas sensibles, mejorar los estándares de bioseguridad y avanzar hacia una reducción efectiva de la huella ambiental», explica Orlando. Para la investigadora, la toma de decisiones debe estar estrictamente ligada a la evidencia científica actualizada, integrando el conocimiento sobre el funcionamiento de los ecosistemas y los efectos del cambio climático.

Si bien la Antártica cuenta con el sólido marco de gobernanza del Sistema del Tratado Antártico, su efectividad depende del compromiso real de los Estados y operadores. La propuesta de los especialistas es establecer límites estrictos de visitantes, implementar protocolos de bioseguridad obligatorios y fiscalizables, y anteponer la protección de la biodiversidad por sobre los intereses económicos de corto plazo.

Los académicos advierten que, aunque el turismo es una preocupación inmediata, la mayor amenaza sigue siendo la crisis climática. El aumento de temperaturas ya está alterando la disponibilidad de hielo y afectando a especies como el krill y los pingüinos. Proteger la Antártica requiere, por tanto, un control local riguroso de la actividad humana y un compromiso global para reducir las emisiones que están transformando aceleradamente el último rincón virgen del mundo.


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