AES Andes desiste de megaproyecto de Hidrógeno Verde que enfrentó la oposición de la comunidad astronómica
Tiempo de lectura: 2 minutos La compañía energética anunció que no continuará con el desarrollo de INNA en la Región de Antofagasta, proyecto que desde sus inicios generó críticas desde la comunidad científica por poner en riesgo a los cielos oscuros y la observación astronómica.
La empresa AES Andes informó, a través de un comunicado, su decisión de no continuar con la ejecución del proyecto INNA en la Región de Antofagasta. La iniciativa, que buscaba producir hidrógeno y amoníaco verde a gran escala, había estado bajo el escrutinio público desde su ingreso al Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental (SEIA) a fines de 2024, debido a las amenazas que representaba para la observación astronómica en el Desierto de Atacama.
Desde la compañía señalaron que la determinación responde a un análisis detallado de su cartera, optando por priorizar el crecimiento en energías renovables y sistemas de almacenamiento de energía (BESS), siguiendo los lineamientos de su matriz en Estados Unidos.
La salida de INNA, explican desde AES Andes, responde a un cambio de enfoque. Bajo su estrategia Greentegra, la empresa busca consolidar un portafolio que ya cuenta con 2.181 MW de generación renovable y baterías. El objetivo para el año 2027 es alcanzar un crecimiento de más de 4.500 MW.
Actualmente, la firma se concentra en el comisionamiento de los parques Andes Solar III y Bolero BESS, además de avanzar en la construcción de nuevos proyectos como Arenales, Cristales, Pampas y Atacama BESS. «AES Andes continúa contribuyendo activamente al proceso de transición energética del país», indicaron desde la empresa.
La disputa por la protección de los cielos oscuros
Pese a que la empresa atribuye el cierre de INNA a razones comerciales y estratégicas, el proyecto arrastraba una resistencia técnica. El principal punto de conflicto era su ubicación: un predio de más de 3.000 hectáreas situado a escasos kilómetros de hitos astronómicos clave como el Observatorio Paranal y el futuro Extremely Large Telescope (ELT) del Observatorio Europeo Austral (ESO).
Informes técnicos emitidos por ESO y el Centro de Astronomía (CITEVA) de la Universidad de Antofagasta habían advertido que la infraestructura industrial de INNA incrementaría la contaminación lumínica en un 35% sobre el Very Large Telescope (VLT) y en más de un 50% sobre el conjunto de Telescopios Cherenkov Sur (CTAO-Sur), este último ubicado a solo 5,8 km del límite del proyecto.
Estas cifras eran consideradas, según los astrónomos, «incompatibles» con la observación de alta precisión que requiere la ciencia moderna.