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Expedición científica descubre el mayor arrecife de coral de aguas profundas de Argentina

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Tiempo de lectura: 2 minutos Una expedición científica a bordo del buque R/V Falkor (too) del Schmidt Ocean Institute documentó arrecifes de coral únicos, 28 nuevas especies y hallazgos inéditos en aguas profundas de Argentina.

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Las profundidades marinas de Argentina albergan una biodiversidad mucho mayor de lo que se creía. Así lo demostró una expedición científica liderada por Argentina a bordo del buque R/V Falkor (too) del Schmidt Ocean Institute, que recorrió la plataforma continental desde Buenos Aires hasta Tierra del Fuego.

Durante el trabajo en terreno, el equipo científico registró el arrecife de coral de aguas profundas Bathelia candida más grande conocido a nivel mundial, además de otros complejos arrecifales. En estas zonas también se identificaron al menos 28 posibles nuevas especies marinas, entre ellas gusanos, corales, erizos de mar, caracoles y anémonas.

Uno de los hallazgos más llamativos fue el registro de una rara medusa fantasma gigante, junto con la primera caída de ballena documentada en aguas profundas de Argentina.

Arrecifes de coral en aguas profundas

La expedición permitió dimensionar la magnitud de los arrecifes de Bathelia candida, un coral pétreo de aguas frías que actúa como hábitat para peces, crustáceos y pulpos. Con una extensión aproximada de 0,4 kilómetros cuadrados, este arrecife es considerado un Ecosistema Marino Vulnerable (EMV) debido a su alta biodiversidad y a su sensibilidad frente a actividades como la pesca de arrastre.

Los científicos también hallaron arrecifes ubicados cientos de kilómetros más al sur de su distribución conocida, ampliando de forma significativa el conocimiento sobre la presencia de esos ecosistemas en el Atlántico sudoccidental.

La medusa fantasma y la caída de ballena

Entre los registros más impactantes se encuentra la observación de la Stygiomedusa gigantea, conocida como medusa fantasma. Esta especie de aguas profundas puede alcanzar dimensiones comparables a un autobús escolar, con una campana de hasta un metro de diámetro y brazos que se extienden varios metros para capturar presas.

Además, el equipo documentó la primera caída de ballenas, un lugar en el fondo marino donde cae el cuerpo de la ballena después de su muerte, en aguas profundas a casi 3.900 metros de profundidad. Estos eventos generan ecosistemas temporales en el fondo marino, donde grandes carroñeros, microorganismos y especies especializadas se alimentan durante décadas de los restos del animal.

Huella humana

Junto con la biodiversidad, los investigadores detectaron resuidos humanos en el fondo marino, como redes de pesca y plásticos, evidenciando que includo las zonas más profundas del océano no están libres del impacto humano.

Los datos y muestras recolectadas permitirán estudiar durante años la conectividad, funcionamiento y vulnerabilidad de estos ecosistemas, abriendo nuevas oportunidades para la investigación científica y la conservación marina.


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