Ada Lovelace: La «madre de la programación» que desarrolló el primer software de la historia
Tiempo de lectura: 2 minutos A mediados del siglo XIX, Augusta Ada King no solo desafió las convenciones de género de su época, sino que desarrolló el primer software de la historia, convirtiéndose en una pieza clave para entender la tecnología moderna.
El nombre de Augusta Ada King (1815-1852), condesa de Lovelace, destaca cuando se habla sobre algoritmos. Nacida en Londres, Ada Lovelace sentó las bases para el desarrollo de la computación, llevando a convertirse en la primera programadora de la historia.
Hija del célebre poeta Lord Byron y de la matemática Anna Isabella Noel Byron, Ada creció en un entorno que intentó separar la pasión literaria de la rigurosidad científica. Para alejarla de la «locura» poética de su padre, su madre le impuso una educación estricta basada en las matemáticas y la lógica. Sin embargo, Ada fusionó ambos mundos en lo que ella llamó «ciencia poética», una visión que le permitió entender la tecnología no solo como una herramienta de cálculo, sino como una extensión de la creatividad humana.
Sus inicios en la computación fueron a partir de sus 18 años, durante su estreno en sociedad, cuando conoció al matemático inglés Charles Babbage, quien trabajaba en el prototipo de la «máquina diferencial», una calculadora mecánica diseñada para funcionar sin intervención humana.
Las notas de Ada
Mientras la mayoría veía en el invento de Babbage una simple herramienta para acelerar cálculos aritméticos, Lovelace vislumbró algo mucho más profundo.
En sus «Notas», publicadas en 1843, Ada describió un algoritmo para calcular los números de Bernoulli, reconocido hoy como el primer programa informático de la historia. En estas anotaciones, Ada describió con precisión un algoritmo codificado para que la máquina lo ejecutase de forma autónoma.
Tras un viaje por los centros industriales de Londres, su interés por la máquina de Babbage se transformó en una importante colaboración científica. Lovelace comprendió que la máquina, todavía incompleta en aquel entonces, tenía el potencial de procesar no solo números, sino cualquier tipo de símbolo, lo que sentó las bases conceptuales de lo que hoy se conoce como un computador de propósito general.

Máquina de Babbage.
Un legado rescatado del olvido
A pesar de su fallecimiento prematuro a los 36 años, el legado de Lovelace sobrevivió al olvido histórico. Fue recién en 1953 cuando un artículo sobre computadoras rescató sus escritos, devolviéndole su lugar como la «madre de la programación».
En la década de 1970, el Departamento de Defensa de los Estados Unidos nombró «Ada» a su lenguaje de programación en su honor, y hoy su figura es el pilar central de las celebraciones que buscan reducir la brecha de género en la ciencia.
Cada segundo martes de octubre se celebra el Ada Lovelace Day, una jornada internacional dedicada a visibilizar a las mujeres en la Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas (STEM).