La historia de cuatro innovaciones científicas impulsadas por el amor
Tiempo de lectura: 3 minutos Desde el uso de inteligencia artificial en Chile hasta el rescate de terapias con virus en Norteamérica, estas historias demuestran cómo los vínculos afectivos se han convertido en el motor de hallazgos científicos de vanguardia.
Algunos de los avances científicos más disruptivos de la última década no nacieron solo en laboratorios, sino del impulso de proteger a un ser querido.
Barbarita Lara (Chile), Steffanie Strathdee (Canadá), Tamara Rubilar (Argentina) y Maura Horton (Estados Unidos) son claros ejemplos de cómo el amor de madre, esposa o investigadora logró derribar barreras tecnológicas para salvar vidas.
IA y medicina preventiva: El desafío de Barbarita Lara en Chile
La ingeniera civil informática e innovadora chilena, Barbarita Lara, ha liderado una cruzada tecnológica inspirada por su hijo Max. El pequeño nació en 2021 con una cardiopatía congénita que no fue detectada durante el embarazo, una situación que puso a su familia frente a un diagnóstico crítico.
«Nadie te prepara para recibir un niño con un problema así de grave. Que te digan que va a fallecer y que no hay explicación. O sea, cómo el 2021 que te digan: Es que no lo supimos antes. ¿Cómo? si hay datos, hay equipos, hay ciencia, hay tecnología. Yo estoy segura que podríamos haberlo detectado antes», cuestionó Lara en una conversación con Cooperativa Ciencia.
Esta experiencia la llevó a enfocar su trabajo en la inteligencia artificial (IA) y los «Gemelos Digitales«. Esta tecnología permite crear una copia digital del corazón de un paciente para simular procedimientos quirúrgicos y evaluar riesgos antes de entrar a pabellón.
A través de su proyecto en la Universidad Andrés Bello, Lara propone la creación de Data Centers públicos en Chile. El objetivo es que las ecografías prenatales sean analizadas por modelos de IA que otorguen un «score» de riesgo en tiempo real, permitiendo a los padres y médicos estar preparados antes del nacimiento.

Biotecnología contra las superbacterias
La resistencia a los antibióticos es una de las mayores amenazas para la salud global según la OMS. Para la epidemióloga Steffanie Strathdee, esta amenaza se volvió personal cuando su esposo, Tom Patterson, contrajo la bacteria Acinetobacter baumannii en Egipto. Ante la falta de cura y un coma inminente, Strathdee rescató del olvido la terapia de fagos: virus que atacan bacterias de forma específica.
Tras una búsqueda frenética, logró desarrollar un «cóctel de fagos» que despertó a su marido del coma en solo tres días. Este hito revitalizó el interés científico por esta terapia en América del Norte, posicionándola como una de las personas más influyentes en salud según la revista TIME.

El poder de los erizos de mar
En una línea similar de biotecnología aplicada, la investigadora del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet), Tamara Rubilar, encontró en la Patagonia argentina la cura para la enfermedad autoinmune de su hijo. Al estudiar las propiedades de los erizos de mar, descubrió un potente antioxidante que estimula el sistema inmunológico.
Lo que comenzó como una investigación artesanal para sanar a su hijo, evolucionó en la fundación de Erisea S.A., una empresa de base tecnológica que hoy produce suplementos dietarios validados clínicamente. Estos productos no solo ayudan en casos de alergias severas, sino que han demostrado efectividad en pacientes con síntomas de COVID-19 prolongado.

Tecnología asistiva: El diseño que devuelve la autonomía
La innovación no siempre requiere microscopios; a veces, se encuentra en los objetos cotidianos. Maura Horton, diseñadora de ropa, transformó la vida de los pacientes con Parkinson después de ver a su esposo, Don Horton, luchar por abrocharse una camisa.
En 2012, Horton creó MagnaReady, una tecnología de botones magnéticos que permite a personas con dificultades motoras vestirse sin ayuda. Su invento fue tan revolucionario que marcas globales como Tommy Hilfiger y Calvin Klein licenciaron su tecnología para crear líneas de ropa adaptable. En 2017, su diseño fue incluido en el Museo de Arte Moderno (MoMA) de Nueva York como un ejemplo de cómo la moda puede ser funcional y moderna.
