Estudio revela adaptación del huiro gigante al cambio climático en la Patagonia
Tiempo de lectura: 2 minutos Una investigación descubrió cómo las poblaciones de Macrocystis pyrifera ajustan su morfología y fotosíntesis para prosperar en condiciones de escasa luz.
El Fiordo Comau, una estrecha lengua de mar de 68 kilómetros en la Región de Los Lagos, no solo es un refugio para corales rojos, tiburones primitivos y chungungos. Recientemente, en este ecosistema —colindante al Parque Nacional Pumalín Douglas Tompkins—, investigadores descifraron cómo el huiro gigante (Macrocystis pyrifera) logra sobrevivir y mantener sus funciones en un entorno de alta variabilidad ambiental.
El estudio, publicado en la revista científica Journal of Applied Phycology, revela la plasticidad biológica del huiro. La investigación fue desarrollada por el Programa Marino de la Fundación Rewilding Chile en colaboración con el Laboratorio de Fotobiología de Algas de la Universidad Austral de Chile (UACh).
Uno de los mayores descubrimientos del estudio fue la capacidad de adaptación morfológica de estas macroalgas según su ubicación geográfica dentro del fiordo. Según explica Mathias Hüne, director del Programa Marino y autor del estudio, las poblaciones de huiro presentan comportamientos distintos para optimizar su energía.

Láminas más anchas para capturar la luz
«Los resultados revelan un fenómeno de adaptación local sorprendente: mientras las algas de las zonas más abiertas crecen más grandes y con mayor biomasa, aquellas del interior —donde la luz escasea— desarrollan láminas más anchas, optimizando la captación de la radiación solar», señala Hüne.
Esta estrategia metabólica permite a los bosques de kelp realizar la fotosíntesis de manera eficiente incluso en otoño, cuando la radiación solar puede disminuir drásticamente hasta en un 24%. Al ajustar su actividad a la sombra, el huiro gigante asegura su rol como sumidero de carbono y base de la trama trófica en los canales patagónicos.
El Fiordo Comau como laboratorio natural y refugio climático
Para obtener estos datos, el equipo científico se desplegó en 11 estaciones de muestreo, utilizando técnicas de buceo autónomo y registros no destructivos como cámaras de video submarinas remotas. Estas mediciones permitieron analizar no solo la fisiología del alga, sino también las condiciones de temperatura, salinidad y pH de la columna de agua.
Mauricio Palacios, investigador asociado de Fundación Rewilding Chile, destaca que estos bosques son los más resilientes del planeta. «Nuestra Patagonia es considerada un gran refugio climático. Resulta fundamental seguir impulsando estudios que permitan comprender su papel tanto en la conservación de la biodiversidad marina como en la mitigación del cambio climático a nivel global», afirma el experto.
Sin embargo, el ecosistema del Fiordo Comau enfrenta amenazas. Al ser un sistema semicerrado, es altamente vulnerable a las actividades humanas como la acuicultura, el turismo no regulado y el calentamiento global, factores que facilitan la aparición de Floraciones Algales Nocivas (FAN).
La protección de estas Áreas Marinas Protegidas (AMP) es vital, ya que el huiro gigante no solo actúa como refugio para especies comerciales y exóticas, sino que es un termómetro natural de la salud de los océanos frente a la crisis ambiental actual.