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Identifican alteraciones genéticas clave en el cerebro tras años de consumo de alcohol

Identifican alteraciones genéticas clave en el cerebro tras años de consumo de alcohol

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Tiempo de lectura: 2 minutos Un estudio internacional revela cómo el consumo crónico de alcohol modifica la expresión génica en áreas clave para el control de impulsos y la recompensa.

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El alcoholismo se mantiene como uno de los desafíos de salud pública más persistentes a nivel global. Recientemente, una investigación publicada en la revista Addiction dio a conocer resultados sobre la neurobiología de esta enfermedad, identificando alteraciones genéticas clave en el cerebro humano tras décadas de consumo.

El estudio, realizado por investigadores del Instituto de Neurociencias (IN) —centro mixto de la Universidad Miguel Hernández de Elche (UMH) y el CSIC de España—, demuestra que el consumo crónico de alcohol altera la expresión de genes en regiones cerebrales que son fundamentales para la toma de decisiones y el sistema de recompensa.

Este descubrimiento no solo ayuda a comprender por qué es tan difícil romper el ciclo de la adicción, sino que también ofrece nuevas dianas terapéuticas para evitar las recaídas.

El sistema endocannabinoide: El centro de la desregulación

El estudio identifica cambios específicos en el sistema endocannabinoide. Jorge Manzanares, director del laboratorio de Neuropsicofarmacología Traslacional y líder del estudio, explica que este sistema funciona como un «modulador fino» del cerebro, regulando procesos esenciales como el placer, la memoria, el estado de ánimo y la respuesta al estrés.

La investigación analizó tejido cerebral de personas que consumieron alcohol de forma crónica durante un promedio de 35 años. Al comparar estas muestras con cerebros de individuos sin adicción, los científicos observaron un desequilibrio en la expresión de genes dentro de dos áreas: la corteza prefrontal, responsable del juicio, la planificación y el control de impulsos; y el núcleo accumbens, considerado el centro neurálgico del sistema de recompensa y la formación de hábitos.

«Comprender qué cambia en el cerebro tras décadas de consumo resulta clave para desarrollar terapias más eficaces«, señala Manzanares. Los resultados sugieren que el alcohol «reprograma» la química cerebral, lo que explicaría la vulnerabilidad extrema a la recaída, incluso después de periodos de abstinencia.

Un avance hacia tratamientos más específicos

El equipo utilizó tejido cerebral procedente del New South Wales Tissue Resource Centre en Australia, perteneciente a personas con alcoholismo crónico que no consumían otras drogas ilícitas. Esto permitió a los expertos aislar de manera precisa los efectos del alcohol, eliminando las interferencias que suele provocar el policonsumo en este tipo de estudios.

A pesar de que el alcoholismo es una de las principales causas de mortalidad y enfermedad en el mundo, las opciones de tratamiento actuales siguen siendo limitadas y muchas veces poco efectivas a largo plazo. Este nuevo mapa de alteraciones genéticas permite que la ciencia pueda enfocarse en fármacos que «corrijan» o mitiguen estos cambios específicos en el sistema endocannabinoide y otras redes neuronales afectadas.

Este trabajo contó con la colaboración de la Red de Investigación en Atención Primaria de Adicciones del Instituto de Salud Carlos III y el Hospital 12 de Octubre.


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