¿Por qué migran las aves de montaña? La clave estaría en los recursos y no en el clima
Tiempo de lectura: 2 minutos Una investigación internacional derriba el mito de que el frío es el motor principal de estos desplazamientos, y apunta a la «eficiencia energética» como el factor determinante.
Durante décadas, la creencia popular y parte de la literatura científica sostuvieron que las aves de montaña se desplazan hacia altitudes menores durante el invierno simplemente para escapar de las bajas temperaturas. Sin embargo, un estudio global liderado por investigadores de las universidades de East Anglia, el University College de Londres y Yale, ha cambiado esta perspectiva.
La migración altitudinal, un fenómeno que afecta a miles de especies en todo el mundo, no ocurre por una cuestión de termómetro, sino por la búsqueda estratégica de alimento y recursos.
El trabajo, publicado en la revista Science Advances, analizó 10.998 poblaciones de aves pertenecientes a 2.684 especies diferentes. Para lograr esta magnitud de datos, el equipo utilizó los registros de eBird, una plataforma de ciencia participativa que permite a observadores de todo el mundo reportar sus avistamientos.
La eficiencia energética es el motor
La investigación contrastó dos hipótesis principales. La primera sugiere que la migración es el resultado de adaptaciones evolutivas a largo plazo a nichos climáticos específicos (evitar el frío). La segunda, denominada hipótesis de la «eficiencia energética», sostiene que las aves gestionan su presupuesto energético actual compitiendo por los recursos disponibles que fluctúan estacionalmente.
A través de simulaciones complejas, el equipo liderado por el investigador Marius Somveille determinó que la migración altitudinal está estrechamente correlacionada con la disponibilidad de recursos y la competencia ecológica.
Según los resultados, si la temperatura fuera el motor principal, las aves de las regiones tropicales no deberían migrar tanto como las de latitudes altas, donde el cambio térmico es extremo. No obstante, los datos muestran que las aves de montaña en el trópico siguen desplazándose hacia arriba y abajo de las laderas según la estación.
«Encontramos respaldo para la teoría de que las interacciones ecológicas, en particular las relacionadas con el consumo de energía y la competencia, son las principales fuerzas que configuran la distribución de las aves en las montañas», señalan los autores del estudio. En términos simples: las aves se mueven hacia donde es más «barato» y eficiente conseguir alimento en un momento dado del año.
Un fenómeno global con presencia en la zona central de Chile
El estudio no solo abarcó cordilleras icónicas como las Rocosas o los Pirineos, sino que puso especial atención en Sudamérica, incluyendo el norte de Argentina y la zona central de Chile. En estas áreas, más del 30% de las poblaciones de aves que residen todo el año en laderas montañosas cambian su altitud promedio en más de 200 metros entre estaciones.
La investigación advierte que la actividad humana está alterando el equilibrio de estos desplazamientos. Mientras que las altas cumbres de la cordillera suelen estar más protegidas por su difícil acceso, las zonas bajas y los valles —donde las aves descienden en busca de sustento— están perdiendo hábitats rápidamente debido a la urbanización y la agricultura.
«Es probable que estos cambios modifiquen significativamente el lugar donde las aves pueden vivir y cómo se distribuyen por las montañas», advierte Somveille. Para los científicos, entender que la migración depende de la energía y no solo del clima es importante para predecir cómo reaccionarán las especies ante el cambio global y la pérdida de biodiversidad en ecosistemas tan frágiles como los andinos.