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Seis polluelos de pilpilén lograron volar en el Humedal Río Maipo

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Tiempo de lectura: 2 minutos El registro representa la cifra más alta de éxito reproductivo de los últimos seis años para esta especie.

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Seis polluelos de pilpilén común (Haematopus palliatus) completaron exitosamente su desarrollo y emprendieron el vuelo en el ecosistema de la desembocadura del río Maipo. Este hito marca la temporada reproductiva más exitosa de los últimos seis años en un área que integra el Santuario de la Naturaleza Humedal Río Maipo, el humedal urbano Ojos de Mar y el corredor biológico que los conecta.

«El pilpilén es una especie muy sensible a cualquier alteración del entorno. Por eso, cuando los polluelos logran llegar a esta etapa, también habla de la importancia de respetar las zonas de nidificación y de cómo el cuidado del territorio puede marcar la diferencia», destaca Diego Urrejola, director ejecutivo de Fundación Cosmos.

Según datos de Fundación Cosmos, organización administradora del Santuario, en el último sexenio se habían contabilizado más de 230 huevos distribuidos en unos 170 nidos; sin embargo, las presiones del entorno habían impedido que las crías llegaran a término. Hasta el año pasado, solo un polluelo había logrado transformarse en volantón, una cifra que hoy se ve superada gracias a programas intensivos de monitoreo y protección.

Ciencia aplicada a la conservación

El éxito de esta temporada es resultado del Programa de Conservación de Aves Playeras. Esta iniciativa contempla un seguimiento sistemático entre los meses de septiembre y marzo, periodo en el que guardaparques y científicos realizan censos semanales y observación directa de las parejas reproductivas.

Para fortalecer la evidencia científica, se han implementado técnicas de anillamiento de individuos y manejo ecológico en colaboración con instituciones internacionales. Una de las herramientas clave ha sido la instalación de cercos de exclusión en zonas de anidación, los cuales protegen los nidos —que son apenas pequeñas hendiduras en la arena— de ser aplastados o perturbados por el tránsito humano.

Un ecosistema conectado frente a las amenazas antrópicas

De los seis volantones registrados, dos fueron identificados en el área del Santuario, mientras que otros cuatro fueron monitoreados por la ONG Ojos de Mar en las lagunas de Llolleo. Esta distribución geográfica refuerza la tesis de que el territorio funciona como una sola unidad ecológica, a pesar de las divisiones administrativas o la cercanía con la actividad portuaria de San Antonio.

«Que seis polluelos hayan logrado volar pese a todas las presiones antrópicas y el movimiento logístico-portuario, demuestra que una protección del sistema completo es clave para resultados concretos», enfatizó la fundadora de la ONG Ojos de Mar, Lily Plaza.

El Humedal Río Maipo es un refugio que alberga a más de 190 especies de aves, lo que representa el 35% de la avifauna nacional. La campaña de tenencia responsable «Que lleguen a volar» busca sensibilizar a la comunidad sobre el impacto letal de las mascotas en el humedal. La presencia de perros —tanto domésticos como asilvestrados— y el tránsito de vehículos en playas y dunas son los principales riesgos que enfrentan los nidos en Playa Marbella y Llolleo.


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