Estudio evalúa terapia con uso de realidad virtual para tratar el miedo a hablar en público
Tiempo de lectura: 2 minutos Un ensayo clínico piloto mostró que un protocolo de terapia de exposición apoyado con realidad virtual aumentó la confianza al hablar y redujo pensamientos negativos en estudiantes con ansiedad social.
La ansiedad es uno de los problemas de salud mental más frecuentes a nivel mundial. Dentro de este espectro, el trastorno de ansiedad social se manifiesta como un miedo intenso a situaciones en las que la persona siente que puede ser evaluada o juzgada, como hablar frente a otras personas.
Con el objetivo de explorar nuevas herramientas terapéuticas, investigadores del Departamento de Psicología de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Chile investigaron cómo se aprende y mantiene este miedo, y evaluaron un protocolo de terapia de exposición apoyado con realidad virtual.
El estudio, publicado en la revista Behavioral Psychology/Psicología Conductual, mostró que esta estrategia puede aumentar la confianza al hablar en público y disminuir las auto verbalizaciones negativas, es decir, los pensamientos críticos que surgen al enfrentar estas situaciones.
«La idea es exponer a los pacientes a un entorno controlado donde puedan enfrentar el miedo. Eso permite una exposición más gradual; el terapeuta puede personalizar los entornos y, al ser controlado, puede hacerse más llevadero y más fácil de aplicar», señala Matías Silva, psicólogo integrante del equipo.
Exposición al miedo en entornos virtuales
La terapia de exposición es una de las estrategias con mayor respaldo científico para tratar trastornos de ansiedad. Consiste en que la persona enfrente gradualmente aquello que teme, en condiciones controladas y seguras.
«La exposición implica confrontar repetidamente el estímulo temido, pero en ausencia de una amenaza real«, explica la académica Vanetza Estela Quezada Scholz, quien lideró el estudio.
En el caso del miedo a hablar en público, recrear estas situaciones en una consulta puede ser complejo. Por eso, la realidad virtual permite simular distintos escenarios y ajustar variables como el tamaño de la audiencia o las reacciones del público.
Resultados del ensayo piloto
Los participantes realizaron entre siete y ocho sesiones de tratamiento, organizadas en módulos que incluían psicoeducación sobre la ansiedad, trabajo en flexibilidad cognitiva, exposición en realidad virtual y un cierre orientado a consolidar herramientas.
Durante las sesiones se utilizaron cinco escenarios virtuales, que iban desde espacios pequeños como oficinas hasta auditorios con mayor público, las exposiciones no superaban los 30 minutos por sesión.
Uno de los aspectos evaluados fue el cambio en las auto verbalizaciones negativas, es decir, el diálogo interno que aparece cuando una persona enfrenta una situación temida. «Cuando el cerebro aprende que hablar frente a otras personas es peligroso, la persona empieza a evitar. A corto plazo eso alivia, pero a largo plazo mantiene el miedo», explica Silva.
Los resultados mostraron señales de disminución de estos pensamientos y un aumento de la confianza para hablar en público. «Este es un estudio piloto. No es definitivo, pero sí muy prometedor«, agrega el investigador.
Desafíos para su implementación
Pese a sus ventajas, la aplicación clínica de realidad virtual aún enfrenta algunas barreras en Chile y Latinoamérica. «Es muy difícil encontrar un buen software en español que permita abarcar una amplia variedad de situaciones de exposición», explica la Dra. Quezada. A esto se suman los costos de las licencias, que pueden superar los mil dólares anuales.
Sin embargo, el equipo plantea que esta línea de investigación también podría avanzar hacia intervenciones más accesibles, que en el futuro puedan implementarse en pantallas u otros dispositivos, ampliando su alcance en tratamientos de salud mental.