Colección de meteoritos de la Universidad Austral anuncia su apertura al público en 2027
Tiempo de lectura: 2 minutos La Universidad Austral de Chile (UACh) transformará su valioso repositorio científico «Pelom kura» en una muestra permanente.
La colección de meteoritos del Instituto de Ciencias de la Tierra de la Universidad Austral de Chile (UACh), conocida como «Pelom kura» (Piedra Luz), dejará de ser un recurso exclusivo para la consulta científica. Alexandre Corgne, geólogo e investigador de la Facultad de Ciencias UACh, se adjudicó fondos de la Meteoritical Society para convertir este repositorio en una exposición permanente abierta a todo público.
Tras recibir el financiamiento en 2026 y completar la fase de preparación, la muestra será inaugurada oficialmente en marzo de 2027. Según explicó Corgne, la iniciativa no solo contempla la exhibición física en Valdivia, sino también un tour virtual a través del sitio web oficial, facilitando el acceso a escolares y entusiastas de la astronomía en todo el país.
¿Por qué es tan relevante estudiar estas rocas espaciales? Para el investigador de la UACh, los meteoritos son cápsulas del tiempo. «Muchos son rocas formadas al inicio de la historia del sistema solar y registran información clave sobre los procesos físico-químicos que dieron origen a los asteroides, los planetas y a la vida en la Tierra», destaca Corgne.
Hallazgos únicos en el desierto chileno
Además del valor histórico, el estudio de estas piezas tiene aplicaciones para el futuro de la humanidad. El conocimiento de su composición es fundamental para el desarrollo de la minería espacial y, fundamentalmente, para la elaboración de programas de mitigación de impactos de asteroides, un riesgo periódico que no puede ser ignorado.
La muestra destaca por la presencia de ejemplares extremadamente raros encontrados en el norte de Chile. Entre las piezas más valiosas se encuentran dos ureilitas halladas cerca de Calama y dos howarditas provenientes de Cariquima y Taltal. Estadísticamente, solo el 0,8% de los meteoritos conocidos son ureilitas, mientras que las howarditas representan apenas el 0,5%.
Sin embargo, la joya de la corona es un acondrito desagrupado encontrado al noreste de Taltal. Esta pieza no encaja en ninguna clasificación previa a nivel mundial, lo que la convierte en un objeto de estudio único para la ciencia planetaria internacional y un orgullo para el patrimonio científico chileno.