Melissa González: La geóloga que comunica los orígenes del archipiélago de Chiloé
Tiempo de lectura: 3 minutos La geóloga y divulgadora científica relata cómo su curiosidad infantil en las playas de Achao se transformó en una carrera dedicada a entender el territorio.
Desde pequeña, jugando en las playas de Achao, en el archipiélago de Chiloé, Melissa González miraba el entorno con una duda constante. A diferencia del resto de Chile, donde la cordillera se observa tras un valle, en su tierra natal los volcanes se asoman tras el mar. Esa inquietud por entender el paisaje la llevó a convertirse en geóloga y, hoy, en una de las voces más activas de la divulgación científica en Chile bajo el nombre de «La Geomeli» en Instagram.
Para Melissa, la geología no es solo una disciplina académica, sino una herramienta para conectar con la identidad de un territorio. Tras un breve paso por enfermería, descubrió que su verdadera vocación estaba en el terreno, buscando rocas y entendiendo los procesos que dieron forma a la tierra. Esta pasión la llevó a unir la ciencia con la comunicación, cursando un diplomado en Mediación Cultural, Artística y Patrimonial para dotar a su relato de una perspectiva más humana y menos técnica.
Uno de los mayores logros de su carrera es el libro «Cómo se formó Chiloé: En busca de la historia geológica del archipiélago», un proyecto desarrollado junto a su hermano Guido González —también geólogo— y financiado por el programa Ciencia Pública. La obra nació durante la pandemia como una respuesta a la falta de información accesible sobre la geología local.
«Cómo se formó Chiloé»: El hito de narrar el origen del archipiélago
«Lo innovador no es el libro, no es el formato, lo innovador es lo que vamos a contar en ese libro, que es básicamente algo que sabe la academia, que muchos geólogos tienen muchísimos estudios… pero no hay algo que lo comunique en un lenguaje no técnico, no especializado», explica la investigadora a Cooperativa Ciencia.
El libro divide la historia de la isla en cuatro episodios: desde la formación del piso más antiguo y los procesos volcánicos —algo sorprendente, considerando que hoy no hay volcanes activos en la isla Grande— hasta el registro de fósiles y las glaciaciones que modelaron el sur de Chile. El impacto del proyecto fue tal que se distribuyeron 2.000 ejemplares en instituciones escolares y bibliotecas de la Región de Los Lagos, convirtiéndose en un material de consulta esencial para la educación patrimonial de la zona.
El trabajo por visibilizar a las científicas en Chile
Para Melissa González, la comunicación de la ciencia debe ser más que un hobby; es un trabajo que requiere profesionalización para evitar que el conocimiento se quede estancado en la academia. «Si no tenemos académicos que hablen en lenguajes especializados que conecten con la gente, terminan alejándola«, asegura la geóloga. Su objetivo es crear rutas turísticas con base geológica y salas museográficas que permitan a los ciudadanos valorar su entorno no solo como una fuente de recursos, sino como un proceso planetario milenario.
Además, su labor tiene un fuerte componente de género. Inspirada por figuras como la astrónoma Teresa Paneque, Melissa trabaja activamente para que las niñas tengan referentes femeninos en las ciencias de la tierra. «Para mí es muy importante, sobre todo para las niñas, que tengan un referente, porque hay muchos referentes científicos, pero referentes mujeres que estén hablando de ciencia… necesitamos que hayan más mujeres hablando de cosas que le importan a la gente», asegura la geóloga.
Actualmente, prepara un nuevo libro sobre la geología de Santiago, el cual rescatará los relatos de científicas pioneras que pasaron por Chile y que han sido invisibilizadas por la historia tradicional.
«Cuando la ciencia se acerca de manera amigable, la capacidad para tomar decisiones en el mundo real es mucho más fácil«, afirma González.
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