Pulpos pueden detectar a sus parejas sin verlas gracias a un brazo especializado
Tiempo de lectura: 2 minutos Un estudio publicado en la revista Science revela que los pulpos utilizan un brazo reproductor con capacidad sensorial para identificar a las hembras mediante señales químicas, incluso en completa oscuridad.
Un equipo internacional de investigadores de universidades de Estados Unidos, Japón y Suecia descubrió que los pulpos machos poseen un brazo especializado no solo para la reproducción, sino también para detectar a las hembras sin necesidad de verlas. El hallazgo fue destacado en la portada de la revista Science y abre nuevas perspectivas sobre la biología de estos animales.
Durante el apareamiento, los pulpos utilizan un brazo modificado llamado hectocotilo, el cual introduce un paquete de esperma en el cuerpo de la hembra. Sin embargo, lo más llamativo es que este apéndice funciona también como un órgano sensorial capaz de reconocer señales químicas específicas, lo que permite a los machos encontrar y fecundar a sus parejas incluso sin contacto visual.
«Previamente habíamos descubierto que ese brazo estaba especializado para el apareamiento, pero se desconocía que fuese un órgano sensorial mediante el cual los pulpos reconocen a sus parejas y las fecundan», subraya uno de los autores, Nicholas Bellono, profesor de Biología Molecular de la Universidad de Harvard.
Un brazo que «detecta» a la pareja
Durante el apareamiento, el hectocotilo se introduce en el manto de la hembra, una cavidad en el cuerpo principal que contiene los órganos vitales para depositar un paquete de esperma llamado «espermatóforo«.
El hectocotilo cuenta además con un canal especializado que permite trasladar el paquete de esperma desde los testículos, ubicados en el manto del macho, hasta la punta del brazo. Sin embargo, el estudio reveló que este proceso no depende de la vista, sino de señales químicas específicas.
Los investigadores comprobaron que la liberación de esperma ocurre únicamente cuando las ventosas del brazo de la hembra entran en contacto con progesterona, una hormona presente en los órganos reproductores femeninos.
Esta interacción activa el mecanismo reproductivo, permitiendo al macho identificar a su pareja sin necesidad de verla.
Experimentos sin contacto visual
Para probar esta capacidad, los científicos realizaron experimentos en los que machos y hembras fueron separados por barreras opacas. Aun así, los pulpos lograron encontrarse y reproducirse, guiados exclusivamente por señales químicas.
«Se aparearon a través del separador. Lo que supone la demostración más sencilla y clara de que pueden reconocerse mutuamente utilizando únicamente la sensación química sin necesitar el contacto corporal completo», apunta otro de los autores, Pablo Villar, investigador en la misma universidad.
Además, cuando los investigadores reemplazaron a la hembra por objetos impregnados con progesterona, los machos reaccionaron de la misma manera, confirmando el rol clave de esta señal química.
Brazos con alta capacidad sensorial
Los pulpos poseen cerca de 500 millones de neuronas, muchas de ellas distribuidas en sus brazos, lo que les permite explorar y reaccionar al entorno de forma autónoma. Cada ventosa contiene miles de células sensoriales capaces de detectar estímulos.
«Nos sorprendió descubrir que el hectocotilo estaba salpicado de sensores iguales a los de los demás tentáculos y que los machos no lo suelen usar para explorar o buscar alimento. Lo mantienen cerca del cuerpo, enrollado, y no lo utilizan para explorar el fondo marino sino para aparearse«, destaca Villar.