Estudio revela que talleres mejoran la integración social y motivación de escolares en Chile
Tiempo de lectura: 2 minutos Una evaluación del programa RIEN en colegios de la Región Metropolitana confirmó que la enseñanza de la robótica fortalece la convivencia, el trabajo colaborativo y el compromiso con el aprendizaje en los estudiantes.
La participación en talleres de robótica puede ser un motor fundamental para el desarrollo de habilidades socioemocionales, yendo mucho más allá de la programación o el ensamblaje de piezas. Así lo demuestra un estudio realizado en establecimientos de la Región Metropolitana sobre el impacto del programa RIEN (Robótica Integral Educativa y Neurociencia), impulsado por Fundación Kiri, Neuro UC y Fundación Mustakis, con apoyo de la empresa Sigdo Koppers.
La investigación utilizó un diseño cuasi experimental con grupo de control para medir la evolución de alumnos que participaron en estos talleres frente a otros de características similares.
Uno de los hallazgos más relevantes del estudio fue el aumento de +4,23 puntos en la dimensión de integración social, un resultado con alta significancia estadística. Según el análisis, los estudiantes que formaron parte de los talleres mostraron una mayor disposición al trabajo colaborativo, mejor capacidad de adaptación a dinámicas grupales y una participación más activa en tareas colectivas.
El impacto en la integración social
La metodología del programa se basa en desafíos progresivos donde los escolares, organizados en equipos, deben resolver problemas técnicos de forma conjunta. Esta estructura fomenta la comunicación y la resolución de conflictos en tiempo real.
Florencia Álamos, directora ejecutiva de Fundación Kiri, destaca que estos espacios no solo transfieren conocimiento técnico: «La evidencia muestra que estos espacios fortalecen habilidades que inciden directamente en la permanencia y el desempeño escolar de los niños y niñas», asegura.
Neurociencia aplicada
El estudio también identificó un incremento de +0,30 puntos en la motivación al logro. Los alumnos participantes demostraron niveles superiores de persistencia ante dificultades, una mayor orientación hacia metas claras y disposición para sostener el esfuerzo en tareas de alta complejidad.
Desde la academia, Francisco Aboitiz, director de Neuro UC, enfatiza la importancia de basar las transformaciones educativas en datos concretos. «Es clave que la neurociencia se involucre para lograr cambios reales. RIEN es prueba de que un programa basado en evidencia puede generar impactos concretos en el desarrollo integral», explica el experto.
Si bien otras áreas como la autoestima, la autorregulación y el sentido de pertenencia mostraron variaciones positivas, estas no alcanzaron niveles de significancia estadística para ser atribuidas exclusivamente al programa. No obstante, los hallazgos generales se alinean con la tendencia internacional sobre el éxito de las metodologías activas y el aprendizaje basado en proyectos.