De los misiles Atlas al hogar: La fascinante historia científica del WD-40
Tiempo de lectura: 2 minutos Lo que hoy es el aliado indispensable en talleres y hogares de todo el mundo nació en 1953 como una solución de química avanzada para la carrera espacial.
En el mundo de la ingeniería y el mantenimiento doméstico, pocos objetos son tan icónicos como la lata azul y amarilla con la tapa roja. El WD-40, un producto que parece tener una solución para casi todo, fue fruto de la rigurosidad científica en un pequeño laboratorio de San Diego, California. Lo que comenzó como un proyecto para proteger la tecnología de punta de la NASA, terminó por convertirse en un fenómeno global con más de 2.000 usos documentados.
La historia se remonta al 23 de septiembre de 1953, cuando Norman B. Larsen, Gordon Dawson y John B. Gregory fundaron la Rocket Chemical Company. Su objetivo inicial no era llegar a las estanterías de los supermercados, sino desarrollar una línea de solventes y desengrasantes industriales que pudieran resistir la corrosión en condiciones extremas.
El equipo, liderado por el químico Norm Larsen, trabajaba en un encargo para la industria aeroespacial: crear una sustancia capaz de desplazar el agua y proteger la estructura del misil espacial Atlas contra el óxido. La tarea no fue sencilla. Larsen y su equipo realizaron decenas de pruebas fallidas en su laboratorio. No fue sino hasta el intento número 40 que lograron dar con la fórmula exacta. De ahí proviene su nombre técnico: Water Displacement (Desplazamiento de Agua), diseño 40.
El éxito fue inmediato en el ámbito industrial, pero la verdadera revolución ocurrió cuando los empleados de la planta comenzaron a llevarse el producto a sus casas. Al notar que el WD-40 servía para mucho más que proteger cohetes, Larsen decidió experimentar con botes de aerosol, lanzándolos al mercado comercial en 1958. Para 1969, el éxito era tal que la empresa decidió adoptar el nombre de su único y más famoso producto: WD-40 Company.

Créditos: WD-40
La receta industrial más exitosa de los últimos tiempos
A pesar de que su fórmula original se mantiene como uno de los secretos industriales mejor guardados del siglo XX, la compañía no ha dejado de innovar en su aplicación. Uno de los hitos científicos más valorados por los usuarios ocurrió en 2005 con el lanzamiento de la válvula de Doble Acción. Este avance de ingeniería resolvió el problema más común de los consumidores: la pérdida de la pequeña pajita roja, integrándola permanentemente al envase.
La versatilidad del producto ha dado pie a historias que rozan lo increíble. Desde un conductor de autobús en Asia que lo utilizó para liberar a una serpiente pitón enredada en el chasis, hasta policías que lo emplearon para rescatar a un ladrón atrapado en un conducto de ventilación. Estos testimonios son parte de una comunidad global de usuarios que hoy registra oficialmente más de 2.000 usos para el producto.
En la última década, la marca ha diversificado su catálogo hacia sectores específicos, como la línea WD-40 Specialist —con fórmulas de litio y silicona— y WD-40 BIKE, enfocada exclusivamente en el mantenimiento de alto rendimiento para ciclistas. Hoy, lo que empezó con tres empleados en un laboratorio buscando proteger misiles, es una empresa que cotiza en bolsa y factura cientos de millones de dólares, demostrando que el intento 40 puede cambiar el mundo cotidiano.