El Niño del Cerro El Plomo no murió de frío: Estudio revela que fue un sacrificio ritual
Tiempo de lectura: 2 minutos Una investigación internacional, en colaboración con instituciones chilenas, desmiente la teoría de la hipotermia y confirma que el niño inca sufrió un golpe certero durante la ceremonia de la Capacocha.
Durante siete décadas, la historia oficial dictaba que el Niño del Cerro El Plomo, uno de los tesoros arqueológicos más importantes de Chile, había muerto apaciblemente por hipotermia tras ser adormecido en la alta montaña.
Sin embargo, una investigación publicada en la revista Science Advances revela que el menor falleció debido a un trauma craneal provocado en un contexto de sacrificio ritual.
El estudio fue liderado por la investigadora chilena Verónica Silva Pinto y el profesor Domingo C. Salazar-García, ambos de la Universidad de Valencia (España), junto a un equipo que incluyó al Museo Nacional de Historia Natural (MNHN) y la Clínica Alemana de Santiago. Gracias al uso de tomografía computada de alta resolución y análisis forense avanzado, se identificó evidencia traumática que había pasado inadvertida en estudios anteriores.
El fin de un mito de 70 años
Desde su hallazgo en 1954 a más de 5.400 metros de altitud, el cuerpo liofilizado del niño de ocho años se convirtió en un símbolo del Imperio Inca (Tawantinsuyu) en los Andes meridionales. La nueva evidencia sugiere que su muerte no fue producto del frío, sino un acto violento y ritualizado.
«La evidencia nos llevó a revisar una interpretación sostenida durante décadas y a proponer una explicación distinta sobre las circunstancias de su muerte», explica Silva Pinto. Los análisis forenses permitieron identificar un trauma en el cráneo compatible con un golpe directo, lo que sitúa el fallecimiento en el marco de la Capacocha, una de las ceremonias más sagradas y políticas del mundo inca.
En este ritual, niños y jóvenes de gran belleza y pureza eran seleccionados para ser ofrendados a los apus (montañas sagradas). Según la investigación, este era un proceso ritual estatal de larga duración que vinculaba el peregrinaje, la religión y la expansión del poder imperial desde el Cusco hacia el resto de la región.
Tecnología para reconstruir los últimos meses de vida
Los investigadores también reevaluaron el caso de Cerro Esmeralda (Iquique), donde se creía que dos jóvenes habían muerto por estrangulamiento. Los nuevos análisis descartaron fracturas en los huesos hioides, sugiriendo que las marcas en el cuello corresponden a la compresión de textiles de su vestimenta y no a un ahorcamiento intencional.
En el estudio fueron usado isótopos estables, una tecnología que, según el doctor Domingo C. Salazar-García, permite acceder a información detallada. «Los isótopos estables permiten acceder a información muy fina sobre la vida de las personas en el pasado, especialmente sobre dieta, movilidad y cambios ocurridos durante los últimos meses de vida», señala el experto.
La investigación integró además la dermatología, histología, modelamiento biomecánico y datación radiocarbónica. En ella colaboraron instituciones como el Instituto Max Planck de Alemania y la Universidad de Bradford en el Reino Unido, además del financiamiento del Servicio Nacional del Patrimonio Cultural de Chile.