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Buscan rescatar la alfalfa Alta Sierra: Semilla ancestral que sostiene la ganadería en el desierto

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Tiempo de lectura: 2 minutos A través de una alianza entre el INIA y el Gobierno Regional de Arica y Parinacota, se busca quintuplicar la producción de este ecotipo centenario.

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En los valles de Camarones y Lluta, donde la radiación solar es extrema y el agua un recurso limitado, sobrevive un legado agrícola de más de 300 años: la alfalfa «Alta Sierra». Este ecotipo ancestral, introducido originalmente por los españoles y seleccionado por comunidades aymaras durante generaciones, es el protagonista de un proyecto de rescate liderado por el Instituto de Investigaciones Agropecuarias (INIA Ururi).

La investigación, titulada «Alfalfa ancestral Alta Sierra para una ganadería sustentable», cuenta con el financiamiento del Gobierno Regional de Arica y Parinacota. El objetivo es rescatar, conservar y multiplicar una semilla que alimenta a miles de cabezas de ganado camélido, ovino y caprino en la zona.

«La ‘Alta Sierra’ está perfectamente adaptada a estos territorios (…) el problema es que su semilla, producida de manera casi artesanal, tiene una germinación muy baja (entre 30 y 60%), muchas impurezas y no está inoculada con rizobios, bacterias clave para fijar nitrógeno en el suelo», explica el Dr. Luis Inostroza, director del proyecto y experto en praderas de INIA.

Un superviviente genético contra la salinidad y el boro

La alfalfa Alta Sierra es capaz de prosperar en suelos cargados de boro y altos niveles de salinidad, condiciones que serían letales para otras variedades comerciales. Sin embargo, a pesar de su resiliencia, su producción se ha mantenido bajo métodos artesanales, lo que limita su rendimiento.

Actualmente, mientras en la zona central de Chile se obtienen hasta 1.000 kg de semilla por hectárea, en Arica y Parinacota apenas se alcanzan los 100 kg/ha . Esta escasez impide la expansión de los alfalfares, fundamentales para la soberanía alimentaria de una región donde la pradera natural es prácticamente inexistente.

Ciencia y tecnología para quintuplicar el rendimiento

Con una inversión que supera los 118 millones de pesos, el proyecto busca profesionalizar el cultivo mediante el uso de siembra de precisión, riego tecnificado y métodos de polinización asistida. La meta es pasar de los actuales 100 kg a 500 kg de semilla por hectárea, quintuplicando la oferta forrajera disponible para las más de 400 familias de agricultores en comunas como Putre, Arica y Camarones.

Esta iniciativa busca la inscripción de la Alta Sierra en el registro oficial del Servicio Agrícola y Ganadero (SAG). Una vez registrada, los agricultores podrán utilizar la semilla para  multiplicar y vender con garantía oficial.

El Gobernador Regional, Diego Paco Mamani, enfatizó que esta inversión pública no solo busca avances científicos, sino un impacto económico directo: «Esta inversión pública está pensada para entregar herramientas reales que mejoren los ingresos de las familias del campo, fortalezcan la economía local y, sobre todo, creen nuevos puestos de trabajo desde el territorio».

La iniciativa, que se extenderá por dos años, dejará instalada una red de agricultores multiplicadores y manuales técnicos en la Biblioteca Digital del INIA.


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