Proyecto busca transformar paneles solares en desuso en fertilizantes
Tiempo de lectura: 2 minutos Un investigador de la Universidad Autónoma de Chile lidera una propuesta que extrae silicio de módulos fotovoltaicos residuales para transformarlo en un insumo clave para los cultivos del país.
Chile ya lleva más de 10.000 MW de capacidad instalada en energía solar. Sin embargo, se proyecta que hacia 2040 el país acumulará cerca de 284.000 toneladas de paneles al final de su vida útil. Actualmente catalogados como residuos peligrosos y con altos costos de traslado a lo largo del territorio, estos elementos pronto deberán responder a la Ley de Responsabilidad Extendida del Productor (Ley REP), que exigirá reciclar el 50% de estos componentes en una década.
Frente a esta problemática, Esteban Arellano López, ingeniero y estudiante del Doctorado en Ciencias Aplicadas de la Universidad Autónoma de Chile, diseñó una propuesta que consiste en extraer el silicio cristalino de los paneles desechados y convertirlo en fertilizante agrícola. La iniciativa fue seleccionada por la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo (ANID) mediante el fondo Valorización de la Investigación en la Universidad (VIU), adjudicándose $36 millones para validar su prototipo a escala real.
«Los paneles al final de su vida útil no son basura, son un recurso y una oportunidad estratégica. El módulo fotovoltaico tiene muchas partes revalorizables, pero el silicio cristalino, que representa más de 175.000 toneladas del volumen proyectado, podría tener un rol fundamental como insumo para la agricultura, uno de los sectores productivos más fuertes del país», destaca Arellano.
El procesamiento de los paneles
El proyecto plantea un modelo integral de economía circular que convierte el desecho fotovoltaico en minerales combinados con magnesio, calcio y potasio. Estos elementos optimizan la absorción hídrica y nutricional del suelo, fortaleciendo la estructura celular de las plantas frente al estrés hídrico y ambiental.
La tecnología contempla un método de cuatro etapas. Primero, los paneles se someten a 500 °C para separar circuitos y marcos de aluminio. Luego, las celdas pasan por un lavado químico, mediante lixiviación y precipitación, para extraer y purificar el silicio. En la tercera etapa, el silicio se transforma en silicatos minerales en forma de polvo fino o granulado. Finalmente, el insumo es aplicado en plantaciones agrícolas reales para evaluar rendimiento y mejoras en las cosechas.
El financiamiento permitirá avanzar durante doce meses en el escalamiento del producto y en el diseño de un modelo de negocios orientado a alianzas industriales, licenciamiento o la creación de una spin-off de base científico-tecnológica. «La revalorización de paneles fotovoltaicos se convertirá en un aporte muy importante para la industria del país, porque permite recuperar materiales valiosos y disminuir fuertemente los impactos ambientales», concluye el científico.