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Fiordo Quitralco: El hallazgo en la Patagonia que ayuda a entender la evolución de la vida sin oxígeno

Fiordo Quitralco: El hallazgo en la Patagonia que ayuda a entender la evolución de la vida sin oxígeno

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Tiempo de lectura: 3 minutos El estero, ubicado en la Patagonia chilena, presenta concentraciones excepcionales de sulfuro de hidrógeno y condiciones naturales que permiten estudiar cómo pudo funcionar el océano en etapas tempranas de la historia de la Tierra.

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El estero de Quitralco es un fiordo que se extiende desde el canal Moraleda, al suroeste, hasta la falla Liquiñe-Ofqui, al noroeste. El Decreto 600 de 1996 lo declaró Santuario de la Naturaleza para preservar sus características ambientales particulares, las cuales albergan tanto especies amenazadas como fauna marina típica.

Por esa razón, la ciencia ha puesto especial atención en este lugar, detectando rasgos que motivaron un Proyecto Fondecyt, cuyos resultados confirmaron que se trata del primer fiordo euxínico descrito en la Patagonia, lo que significa una oportunidad para estudiar lo que hoy conocemos como el océano antiguo.

El Dr. Iván Pérez-Santos, investigador del Centro i~mar, académico de la Universidad de Los Lagos y líder de la investigación, explica que un ambiente euxínico se caracteriza por dos cosas: la carencia de oxígeno (anoxia) y la presencia de sulfuro de hidrógeno (H2S).

La pregunta que se planteó este estudio fue si el origen de dichas condiciones en el fiordo Quitralco era humano o natural. Según los resultados, sería lo segundo, descartando el efecto antropogénico como desencadenante.

¿Cuál es la causa y cómo se determinó?

“Lo notorio de este lugar es que tiene mucha influencia de fluidos hidrotermales o de origen volcánico, los cuales transportan compuestos reducidos como el sulfuro de hidrógeno hacia las aguas profundas del fiordo que, al reaccionar con el oxígeno del agua, lo agotan, contribuyendo así con la anoxia y euxinia de sus aguas”, explica Pérez-Santos, quien también es investigador asociado de COPAS Coastal, agregando que esto favorece formas de vida que no dependen del oxígeno para sobrevivir.

En su lugar, los análisis microbianos detectaron microorganismos con un metabolismo principalmente relacionado con el ciclo del azufre, según explica Marcelo Gutiérrez, investigador del Centro COPAS Coastal. Sin embargo, la relevancia de este estudio no recae únicamente en la calidad euxínica del fiordo Quitralco, sino también en la cantidad de sulfuro de hidrógeno presente en sus aguas.

“Detectamos concentraciones altísimas en la cuenca anóxica profunda que alcanzaron un máximo de 112,9 µM a los 150 metros de profundidad”, afirma Gerdhard Jessen, académico de la Universidad Austral de Chile e investigador asociado de COPAS Coastal.

El académico detalló que “estos valores superan a los reportados en otros sistemas euxínicos globales y responden a una combinación de lo que parecen ser aportes de geofluidos”, los cuales estarían asociados a la zona de falla Liquiñe-Ofqui y al complejo volcánico Mate Grande.

Este flujo continuo de sulfuro de hidrógeno tendría un impacto directo en la composición de la materia orgánica, en particular en los pigmentos fotosintéticos, haciéndola menos susceptible a la degradación por los microorganismos en un proceso denominado “sulfurización de la materia orgánica”, como se ha observado en el Mar Negro.

¿Qué implican estos resultados?

Todas estas características, sumadas a la baja circulación del fiordo, lo convierten en un “pedazo del océano antiguo” que fue ampliamente euxínico en ciertos periodos de la Tierra.

“Desde la perspectiva de la historia del planeta, este tipo de ambientes puede ser considerado una representación de condiciones que predominaron en el océano primitivo y su estudio ayuda a entender cómo evolucionó la vida bajo estas condiciones”, señala el Dr. Gutiérrez al respecto.

La comunidad científica ha denominado durante años “zonas muertas” a las aguas sin oxígeno del planeta; sin embargo, Iván Pérez-Santos señala que este estudio evidencia lo contrario. “Todavía no hay nada que tenga cero oxígeno, se pensaba que sí, pero era porque no teníamos instrumentos lo suficientemente sensibles”, afirma.

En cuanto al manejo medioambiental, la Dra. Montero señala que conocer cómo funcionan los fiordos faculta a la ciencia para informar y asesorar a distintos estamentos en el manejo de estos ecosistemas. En el caso del fiordo Quitralco, caracterizarlo como euxínico permite señalar que “tenemos definida una condición para esta área, por lo tanto, no se pueden agregar más variables/actividades que disminuyan el oxígeno”.

Al respecto, el Dr. Pérez-Santos afirma que, por lo mismo, no se deberían llevar a cabo actividades económicas en estas áreas. “Claramente son lugares que tenemos que proteger hoy para seguir estudiando y entender también cómo funcionaba el océano antiguo: eso es lo que estamos comunicando en esta área de la Patagonia”, concluye.


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