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Microorganismos regeneran la vida tras la erupción volcánica en isla Decepción en la Antártica

Microorganismos regeneran la vida tras la erupción volcánica en isla Decepción en la Antártica
Isla Decepción

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Tiempo de lectura: 3 minutos Equipo de investigación consiguió registrar las capacidades funcionales de los microorganismos y las lecciones de resiliencia que aportan.

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Un equipo internacional de especialistas de la Universidad Autónoma de Chile, la Universidad Católica del Maule y la institución estadounidense South Dakota Mines consiguió registrar por primera vez una perspectiva integral sobre las capacidades funcionales de estos microorganismos que habitan isla Decepción en la Antártica.

Luego de 56 años desde la erupción volcánica de 1970 que devastó las bases antárticas de Chile y el Reino Unido en la isla Decepción, el grupo constató este increíble fenómeno de adaptación biológica.

Los terrenos de formación reciente en la zona, han sido habitados por poblaciones de microorganismos de ambientes extremos, cuyas comunidades no solo prosperan en el lugar, sino que custodian un valioso patrimonio genético con el potencial de revolucionar las industrias energéticas y farmacéuticas en un futuro próximo.

Este estudio publicado en la revista Environmental Sustainability destaca el uso de herramientas bioinformáticas avanzadas y expone el modo en que estos seres microscópicos aportan importantes lecciones sobre los procesos de adaptación.

Frontera del conocimiento

La microbiología polar continúa expandiéndose hacia lo desconocido y en este escenario, la Dra. Aparna Banerjee, investigadora de la Universidad Autónoma de Chile, integrante del Programa Nacional de Ciencia Antártica y parte del equipo explica que “la Antártica sigue siendo uno de los ecosistemas menos explorados del planeta desde el punto de vista microbiológico. En este trabajo estudiamos comunidades de microorganismos que viven en sedimentos geotermales de la isla Decepción, un volcán activo donde coexisten altas temperaturas con hielo y condiciones ambientales extremas”.

La exploración en terreno combinó la fascinación científica con una alta exigencia física. “Fue una experiencia extraordinaria y desafiante. En la isla Decepción uno puede caminar sobre piroclastos cubiertos de nieve y, pocos centímetros más abajo, encontrar temperaturas cercanas a los 100 °C debido a la actividad geotermal del volcán. Esa combinación de hielo, glaciar, fumarolas, vapor y suelos calientes hace que el paisaje sea realmente único”, destaca la Dra. Banerjee.

Bahía Fumarola

Uno de los lugares más llamativos es la bahía Fumarola, donde los termómetros rozaron el punto de ebullición del agua con 99,97 °C en los sedimentos. Allí el lugar «Cráter 70» fue catalogado como el hito biológico del estudio al ser una zona formada tras la intensa actividad eruptiva, lo que ofrece un entorno geológicamente joven y dinámico que alberga una sorprendente diversidad microbiana.

Lo relata la Investigadora de la Universidad Autónoma: “personalmente, uno de los lugares que más me impresionó fue la bahía Fumarola, donde registramos temperaturas cercanas a los 100 °C en los sedimentos. También Crater 70 llamó mucho nuestra atención. Su historia geológica es muy dinámica: las erupciones ocurridas entre 1967 y 1970 modificaron profundamente el ecosistema, destruyeron la base científica chilena que existía en ese momento. Crater 70 es una zona formada tras la última serie eruptiva del volcán hace poco más de 55 años. A pesar de ser un ambiente geológicamente joven, encontramos allí la mayor diversidad microbiana de todo el estudio. Es fascinante pensar que microorganismos se hayan adaptado y colonizado tan rápidamente en un ambiente extremo creado por una erupción volcánica reciente”.

Potencial desconocido

Otro de los descubrimientos más destacados es la identificación de vías metabólicas vinculadas con la salud y la bioenergía. “Encontramos genes y microorganismos asociados a rutas metabólicas y organismos que, según investigaciones previas, podrían estar relacionados con la producción de compuestos bioactivos de interés biomédico. Estos resultados nos indican que los microorganismos antárticos podrían constituir una fuente prometedora para buscar nuevas moléculas con potencial farmacéutico», advierte la Dra. Aparna Banerjee.

En el plano de la transición energética, el microbioma volcánico arrojó datos igualmente valiosos. El equipo identificó secuencias genéticas clave vinculadas a la síntesis de lípidos y a la degradación de hidrocarburos aromáticos.

Con este primer panorama integral publicado, ahora el consorcio científico avanza desde el mapeo genético hacia el desarrollo experimental y el cultivo controlado en el laboratorio, una continuidad en la investigación que ya se está implementando en Chile.


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