Nature Astronomy destacó el modelo de transferencia tecnológica del Centro CATA
Tiempo de lectura: 2 minutos La destacada revista científica rescata la experiencia del Centro de Astrofísica y Tecnologías Afines, CATA, que conecta las capacidades desarrolladas en investigación astronómica e instrumentación de frontera con necesidades concretas del sector productivo.
Creado en 2007 y financiado actualmente por el Ministerio de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación, a través de la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo, ANID, el Centro de Astrofísica y Tecnologías Afines, CATA, ha desarrollado durante casi dos décadas investigación de frontera, instrumentación astronómica, formación de investigadores y capacidades de desarrollo instrumental y tecnológico.
Durante su primera década, CATA concentró gran parte de sus esfuerzos en investigación astrofísica y desarrollo de instrumentación especializada, construyendo capacidades en áreas como radiofrecuencia, óptica, electrónica y análisis de datos.
Sin embargo, a partir de 2021, esta experiencia adquirida comenzó a mutar hacia una plataforma que vinculara estas altas capacidades con necesidades del sector productivo. Es lo que se conoce como «transferencia» y ese fue ese camino que destacó la revista Nature Astronomy.
Decisión institucional
Patricia Tissera, directora e investigadora principal de CATA, detalla que este proceso fue resultado de la convergencia entre las políticas de fomento a la transferencia impulsadas por ANID y una decisión institucional del Centro de incorporar esta dimensión como parte de su desarrollo.
“El cambio real llegó cuando el CATA puso en marcha una Unidad de Transferencia Tecnológica con el respaldo de los investigadores principales, y se definió un mecanismo de vinculación para llevar soluciones de la astronomía a la industria. Ese fue el verdadero punto de inflexión; definir la transferencia como una estrategia institucional”, señala Tissera.
El modelo desarrollado por CATA contempla una vinculación de doble vía. Por una parte, identificar las capacidades y tecnologías que surgen desde la investigación y, al mismo tiempo, conocer los problemas y desafíos que enfrenta la industria para explorar soluciones desde la ciencia y la tecnología.
A través de sus capacidades metodológicas, el CATA transforma la tecnología astronómica en soluciones concretas para la sociedad: adapta la espectroscopía para clasificar granos en la industria agroalimentaria, aprovecha la radioastronomía para crear sistemas de comunicación de baja frecuencia en minería sin wifi y aplica la instrumentación óptica al monitoreo de mareas rojas.
Durante los últimos tres años, CATA ha desarrollado una cartera de 18 tecnologías con niveles de madurez que van entre TRL 3 (pruebas de concepto) y TRL 7 (demostración en un entorno operativo real), en colaboración con actores del sector productivo.
Capital humano
Un área que se ha visto beneficiada particularmente con este trabajo, es el de la formación de personas. Junto con las competencias científicas propias de la astronomía, investigadores y estudiantes han incorporado conocimientos en áreas como inteligencia artificial, gestión de proyectos y emprendimiento.
De hecho, este proceso tiene resultados concretos ya que aproximadamente el 20% de los doctorados graduados en CATA durante los últimos cuatro años se han incorporado a la industria, contribuyendo a la circulación de capital humano altamente especializado hacia el sector productivo.
El artículo plantea que consolidar estos procesos requiere tiempo, capacidades institucionales y una articulación sostenida entre ciencia, Estado e industria. También visibiliza la necesidad de generar un cambio cultural en todos los sectores asociados para poder reconocer el valor de la ciencia básica y establecer una comunicación efectiva entre las partes.
“Lo que nos queda por delante no es demostrar que el modelo funciona, sino consolidar el paso de la validación tecnológica a la adopción sostenida por la industria”, concluye Tissera.