BioActiva LAB: Crean plataforma para estudiar el potencial de los recursos vegetales de Chile
Tiempo de lectura: 2 minutos Si bien existe una brecha entre el valor tradicional y comercial de numerosos productos vegetales, la información científica disponible sobre su composición, seguridad y posibles efectos biológicos es limitada.
Una nueva iniciativa de la Universidad de Valparaíso busca integrar capacidades de química, biología y neurociencias para generar conocimiento científico sobre diversos vegetales nacionales y sus posibles propiedades biológicas.
Se trata de BioActiva LAB, plataforma que intenta acercar estas capacidades a empresas interesadas en desarrollar productos con mayor respaldo y valor agregado.
Liderado por Agustín Martínez, académico de la Universidad de Valparaíso, e investigador del Instituto Milenio Centro Interdisciplinario de Neurociencia de Valparaíso, CINV, el proyecto responde a una brecha entre el valor tradicional y comercial de numerosos productos vegetales y la información científica disponible sobre su composición, seguridad y posibles efectos biológicos.
En la Región de Valparaíso, esta vinculación busca acercar las capacidades científicas de la universidad a empresas que trabajan con recursos vegetales y generar nuevas oportunidades de innovación y desarrollo productivo.
Estructura de trabajo
El modelo contempla cinco etapas, desde la revisión de los antecedentes disponibles y la caracterización química de los extractos hasta su evaluación en células y, cuando los resultados lo justifican, en modelos experimentales de mayor complejidad.
En ese esquema, Marcela Escobar, también académica de la Universidad de Valparaíso, lidera el equipo responsable de obtener los extractos vegetales y realizar su caracterización química.
El trabajo comienza con la recolección de hojas, tallos, flores o frutos. Las muestras son posteriormente secadas, fraccionadas y molidas antes de preparar los extractos. Entre las especies estudiadas se encuentran plantas nativas de Chile con antecedentes de uso en medicina tradicional, como boldo, vira vira, matico, colliguaja, peumo y molle.
“Antes de continuar con otras fases del estudio, necesitamos conocer la composición química de los extractos”, explica la doctora Escobar. Esto permite identificar y cuantificar sustancias que podrían tener actividad biológica, como polifenoles y flavonoides.
En términos simples, esta herramienta separa los distintos componentes presentes en una mezcla. Un detector registra sus señales y permite identificar determinados compuestos y conocer sus cantidades. Así se obtiene una especie de “huella química” de cada extracto, útil para seleccionar muestras y asegurar que los estudios posteriores se realicen con preparaciones de composición conocida y reproducible.
Efectos biológicos
Pese a lo anterior, saber qué contiene una planta no significa que sus componentes produzcan necesariamente un beneficio para la salud.
Así lo enfatiza el profesor Martínez quien explica que la caracterización debe complementarse con ensayos que permitan estudiar posibles efectos biológicos y detectar señales de toxicidad. Tras la caracterización, algunas muestras pueden avanzar hacia cultivos celulares. Allí se estudian aspectos como toxicidad y viabilidad celular, además de su capacidad para proteger a las células frente a determinados estímulos dañinos.
Dependiendo de los resultados, algunas muestras pueden avanzar hacia modelos más complejos, como Caenorhabditis elegans, un pequeño gusano utilizado en investigación biomédica, y eventualmente hacia otros estudios preclínicos.
Los pies en la tierra
Aunque pareciera que es fácil entusiasmarse con algunos resultados, una de las precauciones centrales de BioActiva Lab es reconocer los límites de cada resultado. “Un resultado positivo en un cultivo celular o en un modelo animal no demuestra, por sí solo, que un producto sea eficaz o seguro en personas”, advierte el doctor Martínez.
Los experimentos permiten estudiar mecanismos en condiciones controladas, pero no reproducen toda la complejidad del organismo humano. Tampoco permiten concluir directamente que un extracto puede utilizarse como medicamento o tratamiento.
“El objetivo es contribuir a construir evidencia científica y abrir oportunidades para futuros desarrollos nutracéuticos, farmacéuticos o de otro tipo”, señala el doctor Martínez.