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Son sus larvas: Aclaran que las polillas adultas no se comen la ropa

Son sus larvas: Aclaran que las polillas adultas no se comen la ropa

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Tiempo de lectura: 3 minutos Si bien algunas especies pueden dañar prendas de lana, seda y otros materiales de origen animal, la responsabilidad recae en otros.

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La primavera no sólo trae un aumento en las temperaturas, luz de día más tiempo o jardines llenos de colores. También trae polillas. Sobre todo de noche. Aunque la cultura popular no las favorece, lo cierto es que no son ellas las responsables directas de los hoyos que aparecen en la ropa.

Estas especies completan su desarrollo y emergen como adultas durante los meses más cálidos, siendo atraídas por la iluminación de las viviendas. Por eso, es frecuente encontrarlas revoloteando alrededor de ampolletas o ventanas. Lejos de representar una amenaza para la ropa, cumplen funciones relevantes en los ecosistemas, como la polinización y servir de alimento para aves y murciélagos.

Así lo aclara el Dr. Carlos Zamora, académico de la Facultad de Ciencias de la Universidad Católica de la Santísima Concepción. “La mayoría de las polillas que vemos en primavera no son polillas de la ropa, son mariposas nocturnas que se activan con el incremento de la temperatura”.

¿Y cuáles son las polillas que atacan la ropa?

También conocidas como «polillas de la ropa», éstas pueden permanecer dentro de los hogares durante todo el año y es durante los meses cálidos que aceleran su ciclo reproductivo y se ven favorecidas por condiciones como la oscuridad, la poca ventilación y la acumulación de pelusas, pelos o plumas en lugares poco accesibles.

Estos «bichos» pertenecen principalmente a la familia Tineidae. Son pequeñas, de aproximadamente un centímetro, generalmente de tonos grises o pardos, que vuelan poco y prefieren permanecer en lugares oscuros. Pero aún así, no son cien por ciento las responsables. No los adultos.

El profesor Zamora explica que éste prácticamente no se alimenta: vive poco tiempo, se aparea y pone huevos. En cambio, es la larva la que provoca el daño, debido a su capacidad para digerir queratina, una proteína presente en materiales como la lana, la seda, las plumas, las pieles y el cuero.

“Las polillas medianas o grandes que entran por la ventana y dan vueltas alrededor de la ampolleta, y se posan con las alas abiertas o en forma de triángulo, no son estas, ni se comen la ropa”, aclara. De hecho, la polilla de la ropa evita la luz y vuela poco. «Si la polilla está dando vueltas en la lámpara, casi seguro no es la que está dañando tu chaleco”, agrega.

Señales que alertan sobre el daño a la ropa

El principal de los signos es encontrar larvas desplazándose lentamente por paredes o techos. Zamora explica que alrededor de ellas puede observarse una especie de pequeño capullo formado con fibras, que puede parecer “un pequeño trozo de lana pegado a la pared e incluso al techo”.

También las alfombras y cubrepisos sintéticos pueden convertirse en reservorios de huevos. Aunque las larvas no pueden digerir directamente materiales como nylon o poliéster, sí pueden aprovechar los pelos humanos y de mascotas, pelusas con fibras de lana, plumas, restos de comida, insectos muertos y polvo con restos de queratina que quedan atrapados entre sus fibras.

Consejos para proteger la ropa

Entre las recomendaciones para evitar el daño a la ropa la principal es guardar las prendas limpias. Esto porque el sudor puede atraer a las larvas. En el caso de la ropa de lana o seda, se aconseja almacenarla en bolsas o cajas herméticas.

También es importante ventilar, sacudir y revisar periódicamente aquellas prendas que permanecen guardadas durante largos períodos. Aspirar el interior de los closets, rincones, alfombras y sectores debajo de los muebles, donde pueden acumularse pelos, pelusas y otros residuos, resulta fundamental.

¿Qué hacer si una prenda presenta una infestación? Congelarla durante un par de días dentro de una bolsa cerrada o lavarla con agua caliente, siempre que el tipo de tela lo permita. Las dos formas pueden ayudar a eliminar huevos y larvas.

Por último, si se busca repelerlas, el cedro y la lavanda pueden tener ese efecto, aunque limitado y temporal, por lo que no permiten eliminar una infestación. De todas formas, lo que si es claro es evitar la naftalina debido a su toxicidad para las personas y mascotas.


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