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Científica estudia el canelo y hongos antárticos para tratar enfermedades neurodegenerativas

Científica estudia el canelo y hongos antárticos para tratar enfermedades neurodegenerativas

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Tiempo de lectura: 2 minutos Una innovadora investigación desde la Universidad Santo Tomás Temuco explora el potencial del canelo chileno y microorganismos de la Antártica para desarrollar nuevas terapias que combatan enfermedades como el Alzheimer.

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La Dra. Viviana Burgos Salgado, investigadora de la Escuela de Tecnología Médica de la Universidad Santo Tomás Temuco, lidera dos ambiciosos proyectos científicos con un objetivo claro: identificar moléculas naturales con propiedades antiinflamatorias y neuroprotectoras que puedan ser clave en la lucha contra enfermedades crónicas como el Alzheimer.

Su equipo se ha enfocado en dos fuentes prometedoras: compuestos extraídos del canelo chileno (Drimys winteri) y metabolitos de hongos antárticos recolectados en glaciares.

«La investigación se enfoca en el aislamiento y caracterización de compuestos bioactivos provenientes de la flora nativa del sur de Chile y de hongos antárticos. Queremos entender sus propiedades antiinflamatorias y antioxidantes para evaluar su potencial terapéutico en enfermedades de alto impacto en salud pública», explica la Dra. Burgos.

De la tradición mapuche a los secretos antárticos

El primer proyecto, financiado por Fondecyt de Iniciación (N°11250944), se sumerge en el estudio del canelo chileno, una planta venerada por su valor medicinal en la cultura mapuche.

De sus semillas, se han logrado aislar sesquiterpenos de drimano, moléculas que han exhibido una notable actividad antiinflamatoria en modelos celulares de microglía activada, procesos íntimamente ligados a la neurodegeneración. Este hallazgo subraya la riqueza de la biodiversidad chilena como fuente de futuros fármacos.

Paralelamente, el segundo estudio, apoyado por el Instituto Antártico Chileno (INACH RG_08_24), explora un territorio científico menos conocido: los hongos que prosperan en los gélidos glaciares antárticos. Estos organismos, notablemente adaptados a condiciones extremas de bajas temperaturas y alta radiación, producen metabolitos únicos que expanden el repertorio molecular disponible para la investigación.

La Dra. Burgos enfatiza que «los ambientes extremos como la Antártica ofrecen oportunidades únicas para descubrir estructuras químicas poco comunes, lo que nos permite acceder a compuestos con altísimo potencial biotecnológico y farmacológico».

Esta dualidad de investigación, que va desde el patrimonio etnobotánico hasta la bioprospección antártica, maximiza las posibilidades de encontrar innovadores compuestos bioactivos.

Ciencia con impacto global

Ambos estudios son cruciales para identificar compuestos naturales con estructuras novedosas que podrían servir de base para el desarrollo de medicamentos innovadores.

Además del avance científico, esta investigación tiene un profundo impacto formativo. Estudiantes de Tecnología Médica de la UST participan activamente, aplicando sus conocimientos en técnicas de laboratorio, modelos celulares y análisis biomoleculares en contextos reales.

 «Los estudiantes no solo aprenden técnicas de laboratorio, sino que también adquieren conciencia sobre el rol que pueden tener como futuros profesionales comprometidos con su entorno», destaca la Dra. Burgos.

El respaldo de grupos de investigación consolidados y la obtención de financiamiento externo competitivo han sido clave para consolidar esta línea de investigación con impacto regional, nacional e internacional. «Estos vínculos colaborativos han sido clave para fortalecer una trayectoria con impacto real, que proyecta a nuestra universidad en el ámbito de la ciencia con identidad y propósito», puntualiza la científica.


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