Astrónomos captan por primera vez la «adolescencia» de sistemas planetarios desde Chile
Tiempo de lectura: 2 minutos Gracias al radiotelescopio ALMA, en la Región de Antofagasta, investigadores lograron fotografiar con nitidez 24 discos de escombros que rodean a estrellas lejanas.
Utilizando la potencia del radiotelescopio ALMA (Atacama Large Millimeter/submillimeter Array), ubicado la región de Antofagasta, un equipo global de científicos captó por primera vez los detalles de la «adolescencia» de sistemas planetarios. Antes de este estudio, esta fase había permanecido oculta.
La investigación, bautizada como «ALMA survey to Resolve exoKuiper belt Substructures (ARKS)», se presentó a través de una serie de diez artículos técnicos publicados simultáneamente en la revista Astronomy and Astrophysics. Gracias a la sensibilidad del radiotelescopio en el desierto de Atacama, los astrónomos obtuvieron las imágenes más nítidas hasta la fecha de 24 discos de escombros, esto es, cinturones de polvo y hielo que quedan como remanentes tras la formación de los planetas.
Los discos de escombros son el equivalente cósmico a la etapa de crecimiento de un sistema solar: son más evolucionados que los discos protoplanetarios (donde nacen los planetas), pero aún no han alcanzado la estabilidad de un sistema maduro. Estos discos son tenues, siendo cientos o incluso miles de veces más débiles que las nubes de gas iniciales, lo que los había hecho casi invisibles para la tecnología anterior.
El proyecto ARKS
«Estamos observando una gran diversidad: no solo anillos simples, sino cinturones con múltiples anillos, halos y fuertes asimetrías», destacó Sebastián Marino, líder del programa ARKS y profesor de la Universidad de Exeter. Según el estudio, un tercio de los sistemas observados muestran subestructuras claras, como huecos distintivos que podrían haber sido esculpidos por la gravedad de planetas jóvenes a lo largo de millones de años.
Carlos del Burgo, investigador de la Universidad de La Laguna y del Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC), subrayó que la capacidad de ALMA para revelar estructuras finas permite combinar estos datos con otras técnicas, como la velocidad radial, para caracterizar con precisión estos mundos emergentes.
El «eslabón perdido» de la adolescencia
Para los astrónomos, la adolescencia de los sistemas planetarios era, hasta hoy, un «eslabón perdido». Mientras que las fotos de la «infancia» planetaria son comunes, observar el proceso de reorganización de estas familias de mundos era un desafío técnico pendiente.
La contraparte de esta fase es el Cinturón de Kuiper, aquel anillo de escombros helados que se extiende más allá de Neptuno y que guarda el registro de las migraciones planetarias de hace miles de millones de años.
«Estamos observando una gran diversidad: no solo anillos simples, sino cinturones con múltiples anillos, halos y fuertes asimetrías, lo que revela un capítulo dinámico y complejo en la historia planetaria», señaló el líder del programa ARKS y profesor asociado de University of Exeter, Sebastián Marino.
Meredith Hughes, colíder del estudio y profesora en la Wesleyan University, explicó que este proyecto ofrece una nueva perspectiva para interpretar hitos históricos como los cráteres de la Luna o el crecimiento de los gigantes gaseosos.
El proyecto ARKS es fruto del trabajo de aproximadamente 60 científicos de instituciones líderes como el Trinity College Dublin y la University of Exeter.