A 40 años del accidente del Challenger STS-51L: El trágico desenlace tras 73 segundos de vuelo
Tiempo de lectura: 3 minutos El 28 de enero de 1986, el mundo se conmocionó con el fatal vuelo del Challenger STS-51 L, que terminó con la vida de los siete tripulantes.
Este 28 de enero se conmemoran 40 años del fatídico vuelo del Challenger, el transbordador estadounidense que explotó durante el lanzamiento de la que habría sido la 25° misión, STS-51 L, desde el Centro Espacial Kennedy, a solo 73 segundos de ser lanzado.
Planeado como el primer vuelo del Proyecto Maestro en el Espacio -iniciativa para fomentar el interés por la exploración espacial- fue la primera misión espacial estadounidense en lanzarse y no alcanzar el espacio. Algunos de sus objetivos eran observar el Cometa Halley, impartir dos lecciones desde el espacio y una interpretación (no oficial) de Ronald E. McNair tocando el saxofón en el espacio.
Eran las 11:40 am -hora del este- cuando miles de asistentes y televidentes presenciaron una explosión. En la sala de control se percibía la tensión. Una fuga en uno de los dos cohetes propulsores de combustible sólido incendió el tanque principal de combustible líquido.
Los siete tripulantes fallecieron. Los dos cohetes propulsores sólidos salieron despedidos de la bola de fuego y fueron destruidos por el oficial de seguridad de la Fuerza Aérea 110 segundos después del lanzamiento.
Cronología del accidente
De acuerdo con el informe de la Comisión Presidencial, a 6,6 segundos del despegue, los motores principales de combustrible líquido del Challenger se encendieron en secuencia y alcanzaron su máximo empuje mientras toda la estructura del transbordador se atornillaba a la plataforma de lanzamietnto. Según la cronología, el empuje de los motores principales desvía el conjunto del transbordador hacia adelante, separándolo de los pernos que lo anclan a la plataforma.
Tras el despegue, las imágenes mostraron una fuerte columna de humo gris que emanaba de las inmediaciones de la junta del campo trasero del propulsor de combustible sólido derecho.
A los 72 segundos aproximadamente, se produjeron una serie de eventos extremadamente rápidos que pusieron fin al vuelo. En milisegundos, como indica el documento, se produjo una combustión masiva, casi explosiva, del hidrógeno que fluía del fondo del tanque averiado y de la brecha de oxígeno líquido en el área del intertanque.
Tras una extensa investigación, se determinó que la causa fue una falla en la junta tórica del cohete propulsor sólido derecho, agravada por el frío extremo en Florida antes del lanzamiento.
El 28 de julio de 1986, un informe del especialista biomédico del Centro Espacial Johnson en Houston, Joseph P. Kerwin, publicado por el contralmirante y exastronauta, Richard. H. Truly, destacó tres conclusiones:
- No se puede determinar con certeza la causa de muerte de los atronautas del Challenger.
- Las fuerzas a la que estuvo expuesta la tripulación durante la ruptura del Orbiter probablemente no fueron suficientes para causar la muerte o lesiones graves.
- La tripulación posiblemente, pero no con certeza, perdió el conocimiento en los segundos posteriores a la ruptura del orbitador debido a la pérdida de presión del módulo de la tripulación durante el vuelo.
Los siete tripulantes
«(La Tierra) Fue construida por hombres y mujeres como nuestros siete viajeros estelares, que respondieron a un llamado más allá del deber, que dieron más de lo esperado o requerido y que pensaron poco en la recompensa mundana«, expresó el entonces presidente Ronald Reagan, el 31 de enero de 1986.
- Francis R. (Dick) Scobee era el comandante de la nave espacial. Mecánico de motores alternativos de profesión, siempre tuvo el deseo de volar. Completó una licenciatura en Ingeniería Aeroespacial en la Universidad de Arizona. Como piloto de pruebas de la Fuerza Aérea, sobrevoló más de 45 tipos de aeronaves, acumulando más de 6500 horas de vuelo.
- Michael J. Smith fue el piloto de la misión del Challenger. Fue seleccionado como astronauta de la NASA en 1980 y, un año después, recibió una asignación como piloto del transbordador espacial, puesto que ocupó a bordo del Challenger, su primer vuelo espacial.
- Judith A. Resnik fue una de las especialistas de misión del Challenger. Licenciada en ingeniería eléctrica en 1970, fue seleccionada como astronauta de la NASA en 1978, el primer grupo compuesto por mujeres.
- Ronald E. McNair fue el segundo de tres especialistas de misión a bordo del Challenger. En 1978 fue seleccionado por la NASA para unirse al equipo de astronautas, siendo uno de los tres primeros afroestadounidenses elegidos. La misión de 1986 fue su segundo vuelo en el transbordador.
- Ellison S. Onizuka fue el último de los tres especialistas de misión. Onizuka era oficial de la Fuerza Aérea en servicio destacado con la NASA. El vuelo del Challenger fue su segunda misión en el transbordador espacial
- Gregory B. Jarvis era especialista en carga útil. Una de las funciones de Jarvis en el vuelo del Challenger era recopilar nueva información sobre el diseño de cohetes de combustible líquido.
- Sharon Christa McAuilffe fue la primera profesora en volar al espacio. Su entusiasmo en inició con el aterrizaje lunar del Apolo, lo que despertó un gran interés en el puesto para un educador ofrecido por la NASA.