Sonidos rítmicos personalizados logran «afinar» el cerebro de personas mayores y mejoran su rapidez mental
Tiempo de lectura: 2 minutos Tras analizar a 44 hombres y mujeres de entre 60 y 75 años, una investigación de la Universidad de Valparaíso concluyó que los estímulos auditivos breves -ajustados al ritmo neuronal de cada individuo- permiten que piensen con mayor claridad y menos esfuerzo.
Un estudio pionero realizado por el Centro de Investigación del Desarrollo en Cognición y Lenguaje (CIDCL) de la Universidad de Valparaíso, reveló que escuchar breves secuencias de sonidos rítmicos personalizados puede «resetear» el rendimiento cognitivo en personas de la tercera edad.
La investigación, encabezada por el fonoaudiólogo y académico Andre Gómez Lombardi, se basó en el análisis de 44 hombres y mujeres sanos, de entre 60 y 75 años. Los hallazgos, que forman parte de su tesis doctoral, sugieren que la clave para mejorar la función cerebral no está en estímulos genéricos, sino en sintonizar el sonido con la «nota justa» de cada cerebro.
«Afinar» el cerebro como un instrumento musical
El equipo de investigadores midió el ritmo particular de las oscilaciones cerebrales de cada participante mientras realizaban una tarea de atención. Posteriormente, les hicieron escuchar una secuencia de clics rítmicos ajustados exactamente a esa frecuencia individual.
«Cuando el sonido iba al mismo ritmo de su cerebro, las personas evaluadas respondían mejor y más rápido. Fue como utilizar un diapasón para afinar un instrumento», explica Gómez. Según el académico, este enfoque supera las terapias tradicionales que utilizan frecuencias estándar (como las bandas alfa o theta), las cuales a menudo no son efectivas porque el envejecimiento altera la dinámica natural de estos ritmos.
«Los sonidos funcionan como un director de orquesta. El ritmo no empuja al cerebro, sino que le señala a qué red neuronal le toca ‘entrar a tocar’ en el momento justo para realizar una tarea con éxito», añade el autor senior del estudio, Wael El-Deredy.
Mejorar la autonomía con menos esfuerzo
Uno de los puntos más relevantes del estudio es su impacto en el control inhibitorio, una función ejecutiva esencial que permite frenar impulsos y pensamientos irrelevantes para concentrarse en lo importante. Esta capacidad tiende a deteriorarse con los años, afectando directamente la toma de decisiones y la independencia de las personas mayores.
Los resultados indicaron que, tras la estimulación personalizada, el cerebro no solo funcionaba mejor, sino que lo hacía con menor esfuerzo. «No tienes que empujar el ritmo, el ritmo te lleva a ti«, asegura Gómez. De hecho, los datos mostraron que los participantes que inicialmente tenían un rendimiento más bajo fueron quienes más se beneficiaron de este «empujón suave» sonoro.
La simplicidad de la técnica es otro de sus atractivos: no requiere cirugía, estimulación eléctrica ni equipos complejos, solo el uso de audífonos durante unos pocos segundos antes de realizar una actividad.