Brecha de género en matemáticas: Estudio revela avances, pero persiste la desigualdad en Chile
Tiempo de lectura: 2 minutos Una investigación liderada por la Universidad de O’Higgins y la Universidad de Chile analizó los resultados PISA entre 2006 y 2022. Aunque la diferencia regional se redujo a 10 puntos, en Chile la brecha volvió a aumentar tras la pandemia.
Históricamente, el rendimiento en matemáticas ha sido un terreno de disparidad para las estudiantes en América Latina y el Caribe. Sin embargo, un estudio comparativo, publicado en la revista Studies in Educational Evaluation, ofrece una mirada detallada sobre cómo ha evolucionado esta realidad. La investigación, desarrollada por expertos de la Universidad de O’Higgins (UOH), la Universidad de Chile y la Universidad de Oxford, analizó datos de más de 470 mil estudiantes de 15 años a través de las pruebas PISA entre 2006 y 2022.
Los resultados muestran que, aunque la brecha de género en matemáticas en la región disminuyó de 17 puntos en 2006 a 10 puntos en 2022, la desigualdad persiste en ocho de los diez países analizados. El estudio destaca que estas diferencias no responden a capacidades biológicas, sino a factores estructurales, socioeconómicos y culturales que condicionan el aprendizaje de las niñas y adolescentes.
La investigación revela trayectorias muy distintas entre los países vecinos. Brasil y Colombia se posicionan como los referentes de mejora en la región. Ambos países lograron reducir significativamente sus brechas mediante un aumento en el rendimiento de las estudiantes mujeres, sin que esto afectara los resultados de sus compañeros varones. Por el contrario, naciones como Argentina, México y Uruguay han mantenido brechas estables y estancadas durante la última década y media.
En Chile aumenta la brecha
El caso de Chile genera especial atención entre los investigadores. Si bien el país mostró una reducción de la brecha en la mirada de largo plazo, los datos más recientes encienden las alarmas. «Chile es el único país donde hubo un aumento significativo de la brecha entre 2018 y 2022«, explica Catalina Canals, académica del Instituto de Ciencias Sociales de la UOH.
Este retroceso se debe principalmente a una caída en los puntajes de las estudiantes mujeres tras la pandemia, un fenómeno que no se replicó de la misma forma en el resto de los países analizados, donde las pérdidas de aprendizaje afectaron a ambos géneros por igual.
¿Dónde se profundiza la brecha?
El estudio también profundizó en cómo el entorno social y territorial influye en estos resultados. Según explica Canals, existe una correlación compleja entre el nivel socioeconómico (SES) y el género: la brecha de matemáticas tiende a ser más estrecha en los niveles socioeconómicos medios, pero se profundiza en los extremos (sectores de menores y mayores ingresos).
En cuanto a la ruralidad, el informe arroja un dato interesante: aunque el rendimiento general suele ser más bajo en las escuelas rurales que en las urbanas, la brecha de género es ligeramente menor en el campo. Esto sugiere que las dinámicas de competencia y los sesgos de género podrían manifestarse de forma distinta según el territorio.
La investigación, en la que también participaron Lorena Ortega, Matías Montero, Álvaro Romero y Alejandra Mizala (del CIAE de la Universidad de Chile), concluye que el cierre de la brecha no es un proceso espontáneo. Identificar las políticas públicas que permitieron a Brasil y Colombia mejorar el rendimiento femenino es clave para diseñar una agenda educativa que acelere la equidad en el resto de la región.
Para los expertos, el mensaje es que la paridad en ciencias y matemáticas es posible, pero requiere intervenciones culturales y reformas estructurales que protejan, especialmente, el aprendizaje de las niñas en contextos de crisis.