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Detectan el combustible que permitió el crecimiento de una de las primeras galaxias del Universo

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Tiempo de lectura: 2 minutos Un estudio con participación chilena logró detectar una gigantesca reserva de gas molecular frío en una galaxia observada cuando el Universo tenía apenas 700 millones de años.

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Apenas 700 millones de años después del Big Bang, cuando el Universo tenía cerca del 5% de su edad actual, una galaxia ya contaba con una enorme reserva del combustible necesario para formar nuevas estrellas. Esa es la principal conclusión de un estudio internacional que logró detectar directamente gas molecular frío en REBELS-25, una de las galaxias más antiguas observadas hasta ahora.

La investigación contó con la participación del astrónomo chileno Manuel Aravena, investigador asociado del Centro de Astrofísica y Tecnologías Afines y académico de la Universidad Diego Portales (UDP). El trabajo combinó observaciones obtenidas con los radiotelescopios Very Large Array y Atacama Large Millimeter/submillimeter Array.

Hasta ahora, los científicos sospechaban que las primeras galaxias masivas debían contener grandes cantidades de gas para explicar su rápido crecimiento, pero no existían observaciones directas que lo confirmaran a una distancia tan extrema. Este nuevo registro constituye la detección más lejana realizada hasta la fecha de monóxido de carbono (CO), una molécula utilizada para rastrear la presencia de gas molecular, el principal ingrediente para fabricar estrellas.

Un estanque lleno para fabricar estrellas

Según explica Manuel Aravena, REBELS-25 sorprende porque ya presenta características propias de una galaxia mucho más evolucionada.

«Lo más importante es que este material es el combustible directo para formar nuevas estrellas. Hallar tales cantidades de gas en una galaxia tan temprana nos dice que algunos sistemas del Universo primitivo fueron capaces de acumular material a gran velocidad», señala el investigador.

El hallazgo demuestra que algunas galaxias lograron reunir enormes reservas de gas mucho antes de lo que predecían algunos modelos, permitiéndoles sostener una intensa formación estelar durante los primeros cientos de millones de años de historia del Universo.

Una ventana al amanecer cósmico

REBELS-25 pertenece a la llamada Época de la Reionización, un período en que las primeras estrellas y galaxias comenzaron a iluminar el cosmos y transformaron el hidrógeno que llenaba el Universo, permitiendo que la luz viajara libremente por el espacio.

Para detectar este gas fue necesario combinar las capacidades de ALMA y del Very Large Array, ya que la señal proveniente de galaxias tan lejanas es extremadamente débil.

Según Aravena, observar directamente monóxido de carbono permite confirmar con mucha mayor certeza la presencia de grandes reservorios de gas, superando las estimaciones indirectas que normalmente se realizan a partir del polvo o de otras emisiones.

El próximo desafío

Ahora, el equipo espera estudiar un mayor número de galaxias de esta época para determinar si REBELS-25 representa un caso excepcional o si este tipo de enormes reservas de gas era una característica común durante los primeros cientos de millones de años del Universo.

«REBELS-25 puede ser, apenas, la punta del iceberg, pero necesitamos saber si este enorme reservorio de gas es algo común en galaxias tempranas masivas o si es un caso excepcional«, señaló Aravena.

Los investigadores también destacan que futuros instrumentos, como el Next Generation Very Large Array, permitirán realizar este tipo de observaciones con mucha mayor sensibilidad y rapidez, ampliando el conocimiento sobre cómo nacieron y evolucionaron las primeras galaxias.


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