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Nanosatélites chilenos de bajo costo: El proyecto universitario que impulsa la ingeniería aeroespacial

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Tiempo de lectura: 2 minutos El equipo USM CubeSat desarrolla satélites modulares de estándar internacional, preparándose para someter sus prototipos a ensayos en el Centro Espacial Nacional antes de medirse en competencias internacionales.

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Nacida formalmente en 2019, la iniciativa multidisciplinaria USM CubeSat Team de la Universidad Técnica Federico Santa María, se ha consolidado como un semillero de innovación en ingeniería aeroespacial en Chile.

El grupo reúne a estudiantes de diversas carreras que, de forma autónoma y más allá de sus mallas curriculares, diseñan y fabrican nanosatélites estandarizados capaces de responder a misiones críticas.

La tecnología CubeSat se basa en un estándar internacional estructurado en cubos de 10 centímetros por lado, denominados unidades (U). Esta geometría permite acoplar módulos y optimizar el espacio de carga útil en los cohetes lanzadores.

“Nos dedicamos a hacer satélites específicamente tipo CubeSat. Se le llama así porque es un satélite en forma de cubo, pero tiene ciertas unidades”, explicó Sofía Galaz, líder del equipo.

Respecto al modelo actual que están desarrollando, la estudiante detalló que “en nuestro caso, el que estamos construyendo es de tres unidades; es como pensar en tres cubos acoplados. La gracia es que se pueden acoplar varios proyectos juntos y lanzarse en un mismo launcher, lo que abarata costos significativamente”.

Misiones: detección de petróleo e incendios forestales

Cada satélite responde a objetivos de ingeniería concretos exigidos por desafíos internacionales como CubeDesign, certamen organizado por el Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales (INPE) de Brasil.

Martina Arámbulo, líder del departamento de Vinculación y Redes Sociales del equipo, profundizó en las misiones desarrolladas: “El año pasado nuestra misión se trataba de detectar manchas de petróleo en el mar. El CubeSat debía indicar el área de la mancha y registrar los barcos con señales de radio AIS para contrastar la información y deducir cuál embarcación provocó el derrame”. Arámbulo agregó que otros compañeros también han programado sistemas destinados a la “detección de incendios forestales y tormentas eléctricas”.

Para afinar el rendimiento de sus instrumentos, la agrupación ingresará en noviembre a los laboratorios del Centro Espacial Nacional, CEN, donde someterán sus prototipos a ensayos ambientales y estructurales previos a la competencia en el extranjero.

Rigor técnico y trabajo en equipo

El diseño de nanosatélites impone exigencias técnicas de nivel aeroespacial que requieren meses de investigación autodidacta. Joseph Moncada, líder de Estructura del proyecto, destaca el esfuerzo detrás del trabajo de cada prototipo.

“A nivel industrial un satélite puede tomar de uno a tres años de desarrollo; a nosotros nos toma el año completo dedicados al CubeDesign. Como son temas que escapan de la malla curricular, nos toca investigar por nuestra cuenta, compartir conocimientos y ponerlos en práctica”, señaló.

Asimismo, las integrantes del equipo destacaron la creciente presencia femenina en disciplinas STEM y enviaron un mensaje a las nuevas generaciones escolares y universitarias. “La innovación y las oportunidades están más cerca de lo que uno cree; hay que buscarlas y armar redes. Y si no hay oportunidades, hay que crearlas”, concluyó Sofía Galaz.


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