María Teresa Ruiz: La pionera que marcó los primeros pasos de la astronomía en Chile
Tiempo de lectura: 2 minutos De ser la primera licenciada en astronomía de Chile a convertirse en la primera doctora en astrofísica de la Universidad de Princeton, la trayectoria de María Teresa Ruiz ha contribuido a inspirar a nuevas generaciones de mujeres científicas.
María Teresa Ruiz no solo es la primera mujer en recibir el Premio Nacional de Ciencias Exactas en Chile (1997), también es la primera licenciada en astronomía de Chile (1971), la primera en obtener un doctorado en Astrofísica en la Universidad de Princeton y la primera en liderar la Academia Chilena de Ciencias.
Uno de los hitos más destacados en la carrera de la Profesora Emérita de la Universidad de Chile ocurrió en 1997 con el descubrimiento de KELU-1, una de las primeras enanas marrones de libre flotación, ubicada en la constelación de Hidra. Este hallazgo, realizado en el Observatorio La Silla, le valió el Premio Nacional de Ciencias Exactas y fue reconocido hace algunos semanas con un homenaje en Congreso Futuro 2026.
Tras más de 50 años de trabajo, en enero 2025 comunicó que dejó las aulas y la investigación activa debido a dificultades de visión, específicamente, a causa de la degeneración macular. Esta enfermedad afecta la visión central, impidiéndole leer o escribir, sin embargo, su mente científica no se detiene. «Me ha forzado a replantearme muchas cosas. Ahora, si quiero escribir un libro, lo hago dictando», confesó la investigadora en una conversación con Cooperativa Ciencia.
Esta limitación no ha frenado su pasión por el universo. Actualmente, Ruiz colabora en proyectos con el observatorio ALMA, estudiando el origen de las enanas café. Estos objetos, que describe cariñosamente como sus «amigas», son cuerpos celestes que no alcanzan a ser estrellas porque no logran generar reacciones nucleares en su centro. «Estamos estudiando nidos de enanas café para entender si se forman como planetas o como grumos de materia que colapsan por sí mismos», explicó, subrayando que el universo podría estar lleno de estos objetos invisibles al ojo humano.
El «boom» de la astronomía chilena
Al mirar hacia atrás, María Teresa Ruiz recordó que, a comienzos de los años 90, incluso sus colegas científicos confundían la astronomía con la astrología. Hoy, el panorama es radicalmente distinto: Chile cuenta con 23 centros de estudio astronómico y una sociedad mucho más educada en temas espaciales.
Para la Premio Nacional, la visibilidad de las mujeres en la ciencia es uno de los logros más gratificantes. «Me hace feliz ver a tantas chiquillas estudiando astronomía», señaló, mencionando a figuras actuales como Tere Paneque o Laura Pérez. Según Ruiz, este interés masivo es una respuesta a la curiosidad inherente del ser humano por entender sus orígenes. Además, destacó cómo la astronomía sirve como «instrumento para la paz», uniendo a naciones y culturas bajo un mismo cielo.
La ciencia por curiosidad: El motor del desarrollo
Ruiz reflexionó sobre la defensa de la ciencia básica o «ciencia por curiosidad». La astrónoma advirtió que, aunque la ciencia aplicada —como la creación de vacunas— es vital, esta no existiría sin la investigación previa impulsada por el simple deseo de conocer. «Si no regamos la raíz de la curiosidad, nunca tendremos flores ni aplicaciones maravillosas», sentenció.
Finalmente, la astrónoma compartió una emotiva experiencia en una escuela rural del sur de Chile, donde descubrió que el interés por los agujeros negros y los exoplanetas no conoce de barreras socioeconómicas. Tras su visita, el impacto fue tal que muchos niños cambiaron su horizonte de vida, interesándose por la medicina y las ciencias. «Los profesores se dieron cuenta de que esos niños eran seres pensantes con una curiosidad inmensa«, concluyó.
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