Rosalind Franklin: La científica que logró la primera fotografía de la doble hélice del ADN
Tiempo de lectura: 3 minutos Franklin fue una experta mundial en cristalografía, cuyas investigaciones en carbones y virus cambiaron la trayectoria de la biología molecular y la química moderna.
Rosalind Elsie Franklin (1920-1958) no solo fue la mujer detrás de la imagen que permitió a James Watson y Francis Crick construir su modelo de doble hélice del ADN. Fue también una científica de una precisión matemática inigualable, en un entorno académico frecuentemente hostil y sexista. Desde sus estudios sobre la porosidad del carbón durante la Segunda Guerra Mundial hasta su trabajo con el virus de la polio, su carrera dejó una huella en el conocimiento humano.
En 1951, tras formarse en París como experta en cristalografía de rayos X, Franklin se incorporó al King’s College de Londres. Su misión era clara: aplicar su técnica para desentrañar la estructura del ácido desoxirribonucleico (ADN). Gracias a su capacidad para diseñar y modificar microcámaras de precisión, logró un avance metodológico sin precedentes: descubrió que el ADN existía en dos formas, la «A» (seca) y la «B» (húmeda).

Créditos: Vittoria Luzzati, © National Portrait Gallery, London.
Fue en mayo de 1952 cuando, tras 100 horas de exposición a rayos X bajo condiciones de humedad controladas, capturó la famosa Foto 51. Esta imagen de la forma B del ADN mostraba un patrón de difracción que sugería inequívocamente una estructura helicoidal. Sin embargo, este hallazgo fue mostrado por Maurice Wilkins a James Watson sin el consentimiento ni conocimiento de Franklin. Watson admitiría años después en su libro La Doble Hélice: «En cuanto vi la imagen, me quedé boquiabierto y se me aceleró el pulso».
Aunque sus datos fueron la base experimental que permitió a Watson y Crick publicar su modelo en la revista Nature en 1953, el crédito para la Dra. Franklin fue marginal en aquel momento. Mientras el equipo de Cambridge tomaba «atajos» mediante el modelado, Franklin insistía en la recolección de pruebas experimentales irrefutables, una ideología metodológica que la situó en la vanguardia de la precisión científica.

Foto 51 de Rosalind Franklin.
Más allá del ADN: Pionera en el estudio del carbón y los virus
Antes de su etapa en el King’s College, Franklin realizó contribuciones para el esfuerzo bélico aliado, investigando la microestructura del carbón. Sus hallazgos permitieron predecir el rendimiento de combustibles y mejorar la fabricación de máscaras de gas, trabajos que le valieron un doctorado por la Universidad de Cambridge en 1945.
Tras abandonar el King’s College debido a la falta de un ambiente colaborativo, se trasladó al Birkbeck College por invitación del científico irlandés y uno de los pioneros de la cristalografía de rayos X, John Desmond Bernal. Allí, lideró un equipo que decodificó la estructura del virus del mosaico del tabaco y se embarcó en el estudio del virus de la polio. Su colega y colaborador en esta etapa, Aaron Klug, recibiría más tarde el Premio Nobel de Química en 1982 por continuar el trabajo que ambos iniciaron.
Incluso tras ser diagnosticada con cáncer de ovario en 1956, Franklin no abandonó su labor. Continuó trabajando en los modelos virales para la Feria Mundial de Bruselas hasta su fallecimiento en 1958. Hoy, su legado vive en la biología molecular moderna, y en instituciones que llevan su nombre, como la Universidad de Medicina y Ciencias Rosalind Franklin en EE.UU.