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Marie Tharp: La creadora del primer mapa científico de todo el suelo océanico

Marie Tharp: La creadora del primer mapa científico de todo el suelo océanico
Créditos: Lamont-Doherty Earth Observatory and the estate of Marie Tharp.

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Tiempo de lectura: 3 minutos Pese a las restricciones de género de su época, el hallazgo de Marie Tharp de la dorsal mesoatlántica fue la pieza clave para confirmar la teoría de la deriva continental, transformando la comprensión de la Tierra.

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Históricamente, el fondo del mar se imaginaba como una llanura desierta y fangosa. Sin embargo, a mediados del siglo XX, una geóloga y cartógrafa estadounidense llamada Marie Tharp (1920-2006) desafió esta concepción. Gracias a su trabajo, hoy se sabe que las profundidades marinas albergan cordilleras, valles y cañones que superan en magnitud a los de la superficie terrestre.

A pesar de su brillantez, Tharp enfrentó barreras sistémicas: durante gran parte de su carrera, no se le permitió subir a los barcos de investigación por ser mujer. Mientras su colega, el geólogo Bruce Heezen, recolectaba datos en expediciones oceánicas, Marie permanecía en tierra, transformando esos números y perfiles sonoros en mapas detallados. Fue en este proceso donde su formación en matemáticas y geología le permitió interpolar datos escasos y descubrir un fenómeno que cambiaría la ciencia: una profunda grieta en el centro del Atlántico.

En 1953, mientras trazaba el relieve del Atlántico Norte, Tharp identificó una estructura masiva: la dorsal mesoatlántica. Al observar detalladamente, notó una muesca en forma de «V» en la cima de la cordillera. Tharp sugirió de inmediato que se trataba de un valle de grieta (rift), una evidencia de que la corteza terrestre se estaba separando en ese punto.

Créditos: Lamont-Doherty Earth Observatory and the estate of Marie Tharp.

Créditos: Lamont-Doherty Earth Observatory and the estate of Marie Tharp.

El descubrimiento del «Rift» y la prueba de la deriva continental

Este hallazgo respaldaba la controvertida teoría de la deriva continental, propuesta décadas antes por Alfred Wegener. Sin embargo, la reacción inicial de su colega Bruce Heezen fue desestimar el descubrimiento, calificándolo despectivamente como «cosas de mujeres». No fue hasta un año después, al comparar los mapas de Tharp con los epicentros de terremotos submarinos, cuando Heezen admitió que Marie tenía razón. La grieta existía, y con ella, la prueba definitiva de la tectónica de placas.

En 1959, la dupla publicó el primer mapa del fondo del Atlántico Norte. Tharp, junto al artista Heinrich Berann, incluso desarrolló un código de colores innovador: rojo para zonas volcánicas, azul para llanuras abisales y púrpura para las dorsales oceánicas.

Copyright by Marie Tharp 1977/2003. Reproduced with permission from Marie Tharp Maps LLC and Lamont-Doherty Earth Observatory.

Mapa completo del fondo oceánico de Tharp y Heezen, creado en 1977. Copyright por Marie Tharp 1977/2003. Marie Tharp Maps LLC and Lamont-Doherty Earth Observatory.

Un legado que emergió de las profundidades

La labor de Tharp fue fundamental durante la Guerra Fría, cuando el conocimiento del suelo oceánico se volvió estratégico para la navegación de submarinos. En 1977, poco después de la muerte de Heezen, National Geographic publicó la obra cumbre de Marie: «El fondo del océano mundial», el primer mapa científico completo de todo el relieve marino del planeta.

Nacida en Michigan e impulsada por un padre cartógrafo, Tharp tuvo que navegar un mundo académico que inicialmente la rechazó. Paradójicamente, fue la Segunda Guerra Mundial la que abrió las puertas de las geociencias para ella, en un momento donde las mujeres fueron alentadas a ocupar puestos en ciencia y tecnología.

Hoy, el legado de Marie Tharp es indiscutible. La Biblioteca del Congreso de EE. UU. la nombró una de las mejores cartógrafas del siglo XX y su trabajo sigue siendo la base de la oceanografía moderna.


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