Katherine Johnson: La matemática que trazó la ruta hacia la Luna
Tiempo de lectura: 3 minutos Sus cálculos fueron decisivos para las primeras misiones tripuladas de Estados Unidos y para la llegada del ser humano a la Luna, en un contexto marcado por la segregación racial.
Katherine Johnson nació el 26 de agosto de 1918 en White Sulphur Springs, una ciudad ubicada en Virginia Occidental (Estados Unidos). Desde pequeña destacó académicamente en geometría, cálculo y matemáticas, lo que la llevó a adelantar cursos y a que su familia se trasladara a la ciudad de Institute, ya que en su localidad no existían escuelas secundarias ni universidades para estudiantes afroamericanos.
Con apenas 14 años ingresó al West Virginia State College, una de las pocas instituciones de la época con profesorado mayoritariamente afroamericano en un contexto de segregación racial.
En 1953 se incorporó al entonces NACA, organismo que más tarde se transformaría en la NASA, como parte del grupo de «computadoras humanas». Su dominio de la geometría analítica la convirtió rápidamente en una pieza clave en proyectos de vuelo espacial. En 1960, junto al ingeniero Ted Skopinski, fue coautora del informe sobre la determinación del Ángulo de Acimut, un procedimiento fundamental para colocar un satélite en una posición específica sobre la Tierra.
Además, fue la primera mujer de la División de Investigación de Vuelo en recibir crédito como autora de un reporte científico.
Su trabajo fue de tal relevancia que permitió que un estadounidense orbitara por primera vez la Tierra, al realizar los cálculos del Proyecto Mercury desarrollado por la NASA entre 1961 y 1963. También participó en el programa Apollo, incluyendo la misión Apolo 13, donde sus investigaciones sobre protocolos y rutas de emergencia fueron esenciales para garantizar el retorno seguro de los astronautas. Más adelante colaboró en el programa Space Shuttle y en planes de misión a Marte hasta su jubilación en 1986, tras 33 años de servicio.

De las «figuras ocultas» al reconocimiento mundial
Durante décadas, su aporte permaneció fuera del foco público. Con el tiempo sería conocida como «La legendaria matemática de la NASA», un reconocimiento que reflejaba la magnitud de su contribución en una institución dominada por hombres blancos en plena era de segregación.
Su historia alcanzó reconocimiento mundial tras la publicación del libro «Hidden Figures» y su posterior adaptación cinematográfica en 2016, que sacó del anonimato el aporte de las científicas afroamericanas en la carrera espacial. Un año después, a los 98 años, Katherine Johnson subió al escenario de los premios Oscar y recibió una extensa ovación del público, en una ceremonia donde la película estaba nominada a Mejor Película.

En 2015 recibió la Medalla Presidencial de La Libertad a manos de el presidente Barack Obama, uno de los mayores honores civiles en Estados Unidos, y en 2016 la NASA inauguró el Katherine G. Johnson Computational Research Facility, en reconocimiento a su legado. Falleció en febrero de 2020 con 101 años.

Un legado que inspira nuevas generaciones
Más allá de las cifras y trayectorias orbitales, la historia de Katherine Johnson simboliza el poder de conocimiento frente a la exclusión.
Hoy su nombre es referencia obligada cuando se habla de mujeres en STEM y de la participación afroamericana en la historia de la exploración espacial. Su legado no solo está inscrito en los cálculos que llevaron al ser humano a la Luna, sino también en las oportunidades que abrió para quienes vinieron después.
