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¿Cómo recuperar los suelos afectados por los incendios?

¿Cómo recuperar los suelos afectados por los incendios?

Cooperativa Ciencia,

Tiempo de lectura: 3 minutos El suelo fue uno de los componentes medioambientales más afectados tras los incendios forestales que afectaron la zona centro y sur de Chile. Ante esto, expertos detallan algunas de las medidas que debiesen implementarse para lograr «revegetarlo».

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La temporada de incendios pasada registró diversos eventos en el país, dejando familias damnificadas y miles de hectáreas devastadas por el fuego. Sin embargo, hay un componente del que no se tiene tanta conciencia, pero que afecta directamente al ecosistema: el suelo. Expertos de la Facultad de Ciencias Forestales y de la Conservación de la Naturaleza de la Universidad de Chile explican qué le ocurre al suelo con el paso de las llamas y qué podemos hacer para recuperarlo.

Producto de la combustión, hay una pérdida inmediata de hojarasca y humus, ambos componentes de la materia orgánica del suelo. El académico Juan Pablo Fuentes, director de investigación de la Facultad de Ciencias Forestales de la U. de Chile, destaca que la “pérdida de carbono orgánico” puede llegar a un 2% por cada incendio que se produzca en un determinado ambiente.

Existe una fracción de la materia orgánica que es sumamente estable en el tiempo y que, producto del fuego, se pierde rápidamente: «Esta materia orgánica se almacena en el suelo en forma de humus mediante un proceso de transformación que pudo demorar décadas o incluso cientos de años en formarse”, detalla Fuentes.

Pérdida de nutrientes y microbacterias

El investigador sostiene que, además de la pérdida de compuestos orgánicos y su consecuente transformación a CO2, se produce la pérdida de otros nutrientes esenciales: «El nitrógeno orgánico, el fósforo, calcio o potasio quedan en las cenizas, pero son rápidamente exportados del ecosistema por el agua que escurre sobre el suelo durante las lluvias”.

Aparte de la pérdida de carbono, los incendios también generan un desbalance en las comunidades microbianas, tanto en cantidad como en diversidad, lo que finalmente afecta a muchas funciones ecosistémicas.

Un tercer elemento clave son las cenizas. Tras un incendio forestal, este material generado como resultado del paso del fuego, puede provocar el encostramiento y sellamiento del suelo. “La ceniza es mayoritariamente hidrofóbica, por lo tanto, repele el agua. Así, el suelo pierde su capacidad de infiltración de agua. Al mismo tiempo, aumenta la erosión de la superficie del suelo”, advierte Fuentes.

Producto del fuego, el suelo pierde calidad y se empobrece en términos nutricionales y estructurales, limitando su condición de hábitat para diversos organismos. De esta manera, se contribuye al calentamiento global por el dióxido de carbono que recibe la atmósfera tras la combustión, y por la perdida de superficie capaz de absorber este tipo de gases.

Lo que viene: la revegetación

Tras la devastación que dejó el fuego, lo que viene es intentar volver a reverdecer el área afectada. Aquí comienza lo que se conoce como revegetación, un proceso de diferentes etapas donde se busca que la zona azotada por el incendio vuelva a tener la fuerza perdida.

El académico experto en restauración y rehabilitación de bosques de la Facultad de Ciencias Forestales, Juan Ovalle, destaca que “la recuperación de la cobertura vegetal es una acción prioritaria y urgente después de este tipo de perturbaciones. Su importancia radica en que esta aumenta el aporte de materia orgánica al suelo y protege del impacto de la gota de lluvia”.

De esta manera, el profesor Ovalle detalla que el plan de revegetación con fines de restauración o rehabilitación post-incendio tiene por lo menos cuatro etapas:

  1. Diagnóstico del estado de degradación
  2. Diseño y planificación de las acciones de rehabilitación post-incendio
  3. Implementación
  4. Monitoreo y evaluación del éxito de la rehabilitación o restauración de bosques.

Plan de monitoreo para medir resultados

Para saber si el plan de revegetación cumplió con los objetivos de disminuir el avance de la degradación, se debe incluir un plan de monitoreo a diferentes escalas temporales y espaciales, dependiendo de la extensión del área afectada. Éste debe considerar, al menos, la medición de variables asociadas a atributos de recuperación de estructura, funcionalidad y procesos ecosistémicos. También, debe contemplar diferentes tiempos de evaluación, lo que podría ayudar a corregir el diseño del plan original.

En el caso de la reciente temporada de incendios forestales ocurrida en Chile, el profesor Ovalle detalla dos objetivos concretos que el plan de revegetación debiera cumplir. En primer lugar, mejorar la estabilidad física de áreas con pendiente que han perdido la cobertura vegetal producto de incendios forestales.

Por otro lado, recuperar los servicios ecosistémicos (calidad de agua, provisión de madera y productos forestales no madereros, control de la erosión, polinización, productividad primaria, entre otros) y atributos del ecosistema (diversidad, estructura y procesos).

Fuente: U. de Chile.


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