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Las altas temperaturas reconfiguran ciudades y campos

Las altas temperaturas reconfiguran ciudades y campos

Cooperativa Ciencia,

Tiempo de lectura: 2 minutos Investigadores plantean trabajar en las adaptaciones que deberán tener las ciudades y la agricultura. Adaptación de cultivos y bosques urbanos serán la regla.

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El verano recién pasado fue uno de los más calurosos de los que se tenga registro en la historia de Chile. La zona centro-sur del país experimentó lo que muchos expertos consideran como una de las mayores olas de calor desde 1950.

El investigador del Centro de Ciencia del Clima y la Resiliencia (CR)2, Martin Jacques, enfatiza la importancia de contar con medidas de resiliencia que permitan enfrentar estos cambios: “La adaptación es uno de los pilares que necesitamos considerar en este escenario en que el clima cambia, junto a la mitigación del cambio climático”.

Bosques urbanos

La especialista en ecología urbana  de la Universidad de Chile, Dra. Cynnamon Dobbs, plantea que las urbes pueden ser reconstruidas con un mayor foco en los bosques urbanos. “Hay un trabajo muy importante, que es cómo nos acercamos a otras disciplinas para que faciliten los cambios en los diseños de las calles, o cómo se incorporan los árboles para facilitar ese proceso de transformación”, sugiere.

Este proceso de adaptación también involucra muchas otras aristas. Una de ellas tiene relación con la agricultura, dado los enormes efectos que las altas temperaturas han tenido y tendrán en los distintos cultivos. “Probablemente, es la actividad humana que más se resiente con estos cambios conductuales del clima, por cuanto las plantas son mucho más sensibles al calor”, asegura el académico de la Facultad de Ciencias Agronómicas de la Universidad de Chile, Fernando Santibáñez.

Adaptar cultivos

Desde el rubro agrícola, han surgido distintas iniciativas para proteger los cultivos de las altas temperaturas y mantener la producción. Santibáñez indica que esta es una de las principales preocupaciones, donde los cultivos más afectados son frutas como el kiwi, la uva y los arándanos.

“Las plantas con temperaturas por sobre 30 grados ya sufren de lo que llamamos estrés térmico o shock de calor, y eso hace que no funcione correctamente su sistema productivo o su capacidad de fotosíntesis”, advierte Santibáñez.

Las medidas de resiliencia frente al cambio climático deben verse complementadas con acciones de mitigación. “Si tenemos que hablar de adaptación, entonces tenemos que entender bien cómo estos distintos factores inciden en el impacto final y, por lo tanto, tenemos que proponer medidas sobre cómo poder minimizar el riesgo asociado a este tipo de eventos”, comenta Jacques.

Fuente: U. de Chile


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