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Árboles que resistieron al fuego en Jardín Botánico viñamarino

Árboles que resistieron al fuego en Jardín Botánico viñamarino

Javiera Mateluna Cuadra,

Tiempo de lectura: 3 minutos El fuego arrasó con el Jardín Botánico de Viña del Mar, sin embargo, tres especies japonesas sobrevivieron. Las mismas que también se mantuvieron erguidas tras la bomba atómica de Hiroshima.

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El incendio más voraz de la historia reciente de Chile redujo prácticamente a cenizas este fin de semana el popular Jardín Botánico de Viña del Mar. Pero hay una decena de resilientes árboles que luchan por mantenerse en pie y que tienen la peculiaridad de que sobrevivieron hace ocho décadas a una de las mayores tragedias de la humanidad: la bomba atómica de Hiroshima.

Rodeados de palmeras, pinos y eucaliptos abrasados, en una pequeña planicie cuyo verde contrasta con las nuevas tonalidades negruzcas y grisáceas del resto del parque, aguantan 6 ejemplares de alcanfor, 3 de caqui y 13 de ginkgo biloba.

Nadie entiende cómo la planicie no fue alcanzada por el fuego, que el viernes devoró en cuestión de una hora el parque de esta ciudad costera, epicentro de una ola inédita de incendios que ha segado la vida a al menos 122 personas, entre ellas una trabajadora del botánico y tres de sus familiares.

El legado de Hiroshima

Los árboles japoneses llegaron a Viña del Mar como parte del programa «Legado Verde de Hiroshima», con el que Japón envía a diferentes países del mundo semillas del centenar de árboles que milagrosamente sobrevivieron a la bomba atómica de 1945, que transformó la ciudad en un desierto radiactivo y mató a 140.000 personas.

El objetivo de repartir las semillas de los «Hibakujumoku«, como se conoce a estos árboles supervivientes, es concienciar a la humanidad de las amenazas nucleares y las guerras.

Tras estar varios meses «engordando» en un vivero especial del botánico villamarino, los 22 ejemplares fueron plantados en octubre 2022 en esta planice verde, convertida hoy también en un emblema de resistencia.

«Esos árboles son doblemente fuertes. Soportaron Hiroshima (…) y, si finalmente sobreviven a la catástrofe que estamos viviendo, van a ser un doble símbolo», afirmó Alejandro Peirano, director del Jardín Botánico de Viña del Mar.

Una de las funcionarias del jardín que contribuyó con esmero durante meses a que las semillas germinadas de Japón crecieran al otro lado del Pacífico fue Patricia Araya, conocida como «La Pati» y quien murió presa de las llamas junto a su madre y sus dos nietos, de 9 y un año.

Araya vivía desde hace décadas, al igual que varios de los 60 funcionarios del parque, dentro del recinto y en su casa, aún humeante, se distinguen entre las cenizas piezas de vajilla, utensilios de cocina y una funda de gafas.

Especies únicas del país

En conversación con Radio Cooperativa, el académico del Instituto de Biología de la Universidad Católica de Valparaíso (PUCV), Cristian Atala, destacó la función que tenía el Jardín Botánico. No solo era un pulmón verde, sino que también un espacio para la ciencia y la comunidad.

«Tenía un rol en la educación ambiental y tenían un rol también en la conservación ex situ, que es la conservación que se hace afuera del lugar», mencionó.

Una de las mayores preocupaciones es que el lugar siniestrado era el hogar de especies que se encuentran en peligro de extinción: «Tenía laboratorios de propagación de especies de planta donde hacían investigación. Y tenía lugares de conservación de especies de Chile que están en peligro, como de Juan Fernández, Isla de Pascua, de la zona mediterránea, de la zona seca. Tenía lugares que representaban vegetación del sur, lugares que tenían especies de otros países del mundo», detalló Atala.

El experto añadió que «todo lo que se perdió de Juan Fernández, por ejemplo, me parece terrible porque la mayoría son especies que están en peligro o peligro crítico de extinción».

Una de las pérdidas más lamentadas es la de la Palma de Juan Fernández, también conocida como Chonta, que está en peligro de extinción. «Son especies que están complicadas en cuanto conservación», lamenta el académico PUCV.

¿Cuánto tiempo podría tomar la recuperación del Jardín Botánico? Para Atala es algo que depende de cada especie. «La palma chilena se demora 80 años en llegar a ser adulta. Eso va a tomar mucho tiempo recuperarlo. Ahora, hay una parte importante del bosque esclerófilo que, dependiendo de las condiciones, podría rebrotar. Hay especies como el quillay y el boldo que a veces pueden rebrotar después del incendio». mencionó.

«Las especies herbáceas van a poder salir de nuevo, lo mas probables es que eso se vaya recuperando no tan lento, pero las cosas mas viejas, mas grandes va a tomar probablemente años recuperar», concluyó


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