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PRISMA: El proyecto liderado desde Chile para frenar la amenaza de plantas invasoras en la Antártica

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Tiempo de lectura: 2 minutos Investigadores desarrollan un estudio interdisciplinario para anticipar el ingreso de especies exóticas al continente blanco ante el retroceso de los glaciares y el aumento del flujo humano.

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La Antártica, tradicionalmente vista como un desierto de hielo, enfrenta una transformación. El retroceso de los glaciares y la aparición de nuevas zonas libres de hielo están abriendo la puerta a especies vegetales invasoras. Ante este escenario, un equipo de científicos chilenos ha puesto en marcha el proyecto «Riesgo de invasión vegetal en una Antártica cambiante (PRISMA)», una iniciativa de la Universidad de Talca.

Pese a ser uno de los ecosistemas más secos del planeta, el aumento del agua líquida en la Antártica está creando condiciones aptas para el establecimiento de especies que no pertenecen al continente. A este factor ambiental se suma la presión antrópica: cada verano, entre 100 mil y 150 mil personas —entre científicos y turistas— visitan la zona, transportando involuntariamente semillas o fragmentos de plantas en sus vestimentas y equipos.

El proyecto PRISMA, que se extenderá por tres años, busca anticipar estos riesgos mediante un enfoque que combina biología, ecología, genética, econometría y modelación avanzada. El equipo es liderado por el académico Ian Acuña Rodríguez, del Centro de Ecología Integrativa de la Universidad de Talca, quien trabajará junto a investigadores nacionales e internacionales para proteger la biodiversidad nativa.

«No es solo un problema biológico. También es un desafío social y normativo. Queremos que el conocimiento que generemos sirva para actualizar protocolos y fortalecer la presencia de Chile en el sistema de gobernanza asociado al Tratado Antártico«, explicó Acuña.

Laboratorios de alta tecnología y ranking de riesgo biológico

Para entender cómo estas plantas podrían colonizar el territorio, los investigadores instalarán experimentos en cámaras de crecimiento que reproducen con exactitud las temperaturas, ciclos de luz y humedad del continente. Utilizando suelo antártico real, el equipo evaluará a 10 especies de plantas reconocidas como invasoras globales para medir su capacidad de germinación y competencia frente a la flora nativa.

Con la evidencia obtenida, se elaborará un ranking de riesgo biológico, insumo clave para diseñar nuevos protocolos de bioseguridad y monitoreo que deberán seguir operadores turísticos y bases científicas. Además, el componente socioecológico del estudio incluirá encuestas a visitantes y personal logístico para medir la percepción del riesgo y la efectividad de las medidas de control actuales.

Cooperación internacional para un desafío global

El proyecto tiene un sello educativo a través del programa «Conexión Maule–Polo Sur», que vinculará a escuelas rurales de la Región del Maule con investigadores en terreno.

Junto a los académicos de la Universidad de Talca, Marco Molina Montenegro y Leidy García Pérez, y Cristian Torres Díaz de la Universidad del Bío-Bío, participan expertos del British Antarctic Survey, la Academia Polaca de Ciencias y universidades de Sudáfrica, España y Finlandia.


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