Antofagasta: región clave para ballenas y cetáceos en el norte de Chile
Tiempo de lectura: 2 minutos La costa de la Región de Antofagasta concentra avistamientos de ballenas durante gran parte del año y cumple un rol estratégico como zona de alimentación dentro de las rutas migratorias del Pacífico Sudoriental, según especialistas.
La Región de Antofagasta se ha posicionado como una de las zonas más relevantes del norte de Chile para el avistamiento de ballenas y cetáceos. Sus aguas albergan una alta diversidad de especies y funcionan como un espacio clave para su alimentación y tránsito migratorio.
Durante gran parte del año es posible observar ballenas fin, mientras que también se registran avistamientos frecuentes de ballena jorobada y, de forma ocasional, de ballena franca austral y ballena azul, el animal más grande que ha habitado el planeta. Además de ballenas, en la región se observan regularmente delfines oscuros, delfines nariz de botella y marsopas espinosas. En ciertas épocas del año también aparecen orcas, delfines de Risso y calderones de aleta corta.
“La mayor concentración de avistamientos se registra principalmente en invierno y luego a fines de la primavera e inicios del verano, coincidiendo con desplazamientos migratorios y condiciones óptimas para la alimentación. Esto es posible determinarlo gracias a la información científica y por la Red de Avistamientos de Cetáceos de la Región de Antofagasta”, así lo explico la ecóloga marina e investigadora de la Facultad de Ciencias del Mar y Recursos Biológicos de la Universidad de Antofagasta y directora de la Asociación Medioambiental Desierto Azul, Maritza Malebrán Jiménez
Rol del territorio
Sectores como la Bahía de San Jorge y la Península de Mejillones destacan por su alta productividad marina, asociada a los procesos de surgencia de la corriente de Humboldt. Este fenómeno eleva aguas frías ricas en nutrientes, favoreciendo el desarrollo de fitoplancton y de especies clave para la cadena alimenticia.
“Esto genera una gran abundancia de krill y anchoveta, que son alimentos clave para las ballenas. Por eso, Antofagasta funciona principalmente como una zona de alimentación, donde las ballenas recargan energía antes de continuar sus largas rutas migratorias”, señaló la científica.
Prevención y cuidados
La especialista también enfatizó la importancia de adoptar medidas de prevención frente al aumento de cetáceos en la zona, especialmente entre pescadores y navegantes para una convivencia responsable.
“Si una ballena aparece de forma sorpresiva, lo principal es mantener la calma, reducir la velocidad y navegar de manera predecible. Si el animal está muy cerca, se recomienda poner el motor en neutro y dejar que sea la ballena la que se aleje”, indicó, recordando que la normativa exige mantener al menos 100 metros de distancia.
Reconocer señales de que hay cetáceos cerca, tales como agrupaciones densas de aves marinas alimentándose, remolinos persistentes o soplidos visibles a distancia, permiten a los pescadores disminuir la velocidad y prevenir colisiones.
Ante un cetáceo herido o varado, la recomendación es no intervenir y contactar de inmediato a SERNAPESCA y a la autoridad marítima. “Cuidar el mar es una responsabilidad compartida. La presencia de ballenas en nuestras costas es un privilegio, pero también un llamado a protegerlas”, concluyó la investigadora.