Monitoreo de aves en la Región del Biobío impulsa la ciencia y colaboración comunitaria
Tiempo de lectura: 2 minutos Desde la Región del Biobío, el Laboratorio de Ornitología y Ecología Territorial (LOEST) reúne a científicos y comunidades locales para generar conocimiento, monitorear aves y promover la conservación.
En la Región del Biobío, específicamente en la Isla Santa María, el Laboratorio de Ornitología y Ecología Territorial (LOEST), se convirtió en un espacio de investigación, ciencia y conservación.
Conformado en octubre del 2025 gracias a la unión de profesionales de la conservación de esa región, el laboratorio se ha propuesto como labor «involucrar a las comunidades que habitan el territorio en la generación de conocimiento científico, fortaleciendo su arraigo con el lugar donde viven y beneficiando iniciativas de conservación, educación ambiental y gobernanza».
La elección de esta isla no es casualidad. Su aislamiento geográfico y el escaso desarrollo urbano son el complemento ideal para el monitoreo, en un lugar que además ofrece «oportunidades únicas para la conservación y planificación territorial en la zona».
«Nuestra visión es acercar el conocimiento científico y sus aplicaciones prácticas a las comunidades, impulsando una sociedad más consciente y responsable de su rol ecológico y cultural», relata el presidente de LOEST, Felipe González.
Aves playeras, costeras y paseriformes
Durante las actividades de monitoreo, que duran entre 4 y 5 días, los voluntarios se dedican a observar aves playeras, costeras y paseriformes en la isla que Felipe describe como un «refugio para muchas aves migratorias y residentes». «Se realizan recorridos pedestres en simultáneo, monitoreo reproductivo de algunas especies de aves playeras, puntos de observación, capturas y anillamiento con fines científicos», agrega el director.
El equipo multidisciplinario busca entregar una mirada integral y enfocada en la colaboración, mediante el monitoreo de aves y el trabajo comunitario.
En cada proyecto de LOEST, según explica González, se han reclutado voluntarios «con un alto interés», algo que esperan replicar en próximas iniciativas. «Además, promovemos la adhesión de nuevos miembros al laboratorio, quienes pueden participar como socios activos o colaboradores»
«Nuestro proyecto en la Isla Santa María esta motivado por las oportunidades de investigación y conservación que ofrece este territorio. Desde que tuvimos la oportunidad de conocerlo hemos tratado de generar iniciativas de turismo biocultural, gobernanza y cuidado del medio ambiente y actualmente, lo estamos logrando«, concluye el investigador.
Ver esta publicación en Instagram