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Estudio asegura que daños por emisiones de plástico podrían duplicarse al año 2040

Estudio asegura que daños por emisiones de plástico podrían duplicarse al año 2040

Cooperativa Ciencia,

Tiempo de lectura: 2 minutos Una investigación advierte que, sin cambios sistémicos en la producción primaria de polímeros, los años de vida saludable perdidos por la contaminación plástica pasarán de 2,1 a 4,5 millones anuales.

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Los efectos adversos asociados a las emisiones en todo el ciclo de vida de los plásticos podrían duplicarse para el año 2040. Este fue el resultado de un estudio de modelización, liderado por la London School of Hygiene & Tropical Medicine (LSHTM), que se suma a la advertencia de otras publicaciones sobre las consecuencias del plástico.

La investigación cuantificó estos daños utilizando la métrica de «años de vida ajustados por discapacidad» (DALYs, por sus siglas en inglés), que mide la carga de enfermedad al sumar los años de vida saludable perdidos. El modelo reveló que, bajo el escenario actual, el sistema global de plásticos sería responsable de arrebatar 83 millones de años de vida saludable a la población mundial entre 2016 y 2040.

El estudio advierte que los riesgos para la salud no comienzan cuando el plástico llega al mar, sino en el momento mismo de su creación. Más del 90% de los plásticos se originan a partir de la extracción de combustibles fósiles, un proceso que libera gases de efecto invernadero y contaminantes atmosféricos tóxicos.

El peligro invisible de los plásticos

A lo largo de su ciclo de vida, los plásticos emiten sustancias químicas relacionadas directamente con el desarrollo de cáncer, enfermedades respiratorias crónicas y trastornos cardiovasculares. La autora principal e investigadora de la LSHTM, Megan Deeney, enfatiza que el análisis demuestra que la carga sanitaria va «mucho más allá» del comportamiento del consumidor individual, situando la responsabilidad en la estructura misma de la industria.

El modelo científico identificó que la producción primaria es la etapa más dañina. Por ello, los expertos advierten que la transición a energías renovables, aunque necesaria, no es suficiente para abordar los efectos tóxicos intrínsecos a la fabricación y gestión de estos materiales.

El reciclaje no sería suficiente

Por otro lado, el estudio evaluó escenarios alternativos y determinó que aumentar únicamente las tasas de reciclaje tiene un impacto mínimo en la reducción de la carga sanitaria global.

De acuerdo con Deeney, para lograr una disminución real del impacto, estimada en un 43% para 2040 en comparación con el escenario base, es imprescindible un «cambio sistémico» que aborde la producción desde su origen.

La medida más eficaz identificada por los científicos es la reducción directa de la producción de plástico virgen, evitando sustituirlo por otros materiales que puedan generar impactos ambientales similares.

Sin embargo, los investigadores alertan la falta de transparencia de la industria química como otro obstáculo. La opacidad respecto a la composición exacta de muchos plásticos y la escasez de datos sobre el impacto de micro y nanoplásticos sugieren que las cifras presentadas podrían ser, incluso, una subestimación del daño real.


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