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Programa de conservación busca devolver a su hábitat natural a tiburones, quimeras y rayas

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Tiempo de lectura: 3 minutos La iniciativa cuenta con la participación de biólogos marinos de la Universidad de Valparaíso y estudiantes de pregrado, quienes recientemente participaron en la liberación de un centenar de especies.

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Un programa liderado por el Laboratorio de Biología y Conversación de Condrictios (Chondrolab) de la Universidad de Valparaíso, busca criar, cuidar y devolver a su hábitat natural a tiburones (Schroederichthys chilensis), quimeras (Callorhinchus callorynchus) y rayas costeras de cola corta (Sympterygia brevicaudata).

«Estos animales ponen sus huevos en algas -en el huiro palo particularmente- y con las marejadas o por otras cosas, esas algas varan, quedas tiradas en la playa. Nosotros los mantenemos en estanques con condiciones óptimas y así podemos lograr que nazcan y, una vez que nos aseguramos que se pueden alimentar por sí mismos, los liberamos«, relata el co-director de Chondrolab, Dr. Francisco Concha.

A la fecha, esta iniciativa desarrollada en el área protegida de Montemar, Valparaíso, ha permitido que más de mil ejemplares -de las tres especies en total- nacidos en cautiverio regresaran al mar, fortaleciendo las poblaciones locales de esta especie fundamental para el equilibrio ecosistémico.

El desafío de la eclosión en laboratorio

Según explican los codirectores de Chondrolab, Dra. Ana Guzmán-Castellanos y el Dr. Francisco Concha, el desarrollo embrionario de estas rayas se extiende por un periodo de entre ocho y nueve meses. «No todas se desarrollan al mismo tiempo. Las mamás vienen y ponen las cápsulas en las algas y el desarrollo se lleva dentro de la cápsula, entonces al momento que se rompe un alga, hay muchas cápsulas en esa alga en diferentes estado de desarrollo», detalla la Dra. Guzmán.

«El año pasado recibimos cerca de 120 cápsulas y obtuvimos un muy buen resultado, con el nacimiento de 86 rayas», señaló la Dra. Guzmán-Castellanos. Una vez que eclosionan, los ejemplares permanecen en el laboratorio entre uno y dos meses para monitorear su crecimiento inicial. Sin embargo, los científicos enfatizan que no pueden permanecer más tiempo en cautiverio, ya que deben desarrollar sus habilidades de depredación en su ambiente natural.

La liberación ha contado con la participación de estudiantes de pregrado, quienes mediante buceo autónomo reinsertan a los ejemplares en un bosque de huiro palo (Lessonia trabeculata), un refugio natural que ofrece protección y alimento a estas pequeñas rayas de apenas unas semanas de vida.

«Lo que hemos hecho, durante muchos años, es ponerlas en los acuarios y revisar una por una por ovoscopía, es decir, ponerle una linterna para saber en qué grado de desarrollo viene el embrión. Entonces nosotros los vamos separando por ese estado de desarrollo, para saber cuánto le falta para eclosionar«, explica la Dra. Ana Guzmán.

«Con las quimeras nos costó un poco más porque no son especies que estén en acuario; ellas necesitan obscuridad, profundidad. Tuvimos el nacimiento exitoso porque es la primera vez que se reporta la eclosión de quimeras en Chile. Desafortunadamente, eso ocurrió en pandemia, no tuvimos los medios para poder mantenerlas y no pudimos ir a liberarlas«, recuerda la investigadora.

Montemar: Santuario para los condrictios y aves costeras

Investigaciones sostenidas por el Chondrolab han identificado la zona de Montemar como un sitio clave para la reproducción de condrictios (tiburones, rayas y quimeras). Mientras las rayas depositan sus cápsulas en la playa sur, especies como el tiburón pinta roja (Schroederichthys chilensis) utilizan los alrededores de la lobera para ovipositar.

No obstante, la comunidad científica advierte sobre la vulnerabilidad de este ecosistema. Pese a su valor ecológico, Montemar enfrenta una creciente presión por la afluencia de bañistas y mascotas. «No es una playa habilitada para el turismo; es una zona de anidación para aves como pelícanos, pilpilenes y gaviotines», advirtió la académica de la UV. El ingreso irresponsable de personas puede provocar la destrucción de nidos y la pérdida de biodiversidad.

Durante la última jornada de liberación, donde cuatro rayas costeras fueron devueltas al mar con ayuda de investigadores y estudiantes de pregrado, también se realizó una charla educativa y una muestra científica, con el objetivo de fortalecer la divulgación científica.


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