Investigación analiza la vulnerabilidad de especies marinas en la Corriente de Humboldt
Tiempo de lectura: 2 minutos Un equipo liderado por el Dr. José Pulgar, investigador de la Universidad Andrés Bello, utiliza las costas de la Corriente de Humboldt para entender la vulnerabilidad de la biodiversidad ante el calentamiento global.
Comprender cómo responderán los organismos marinos al cambio global es un desafío para la ecología moderna. En este escenario, Chile se posiciona como un laboratorio natural gracias a sus sistemas de surgencia costera, fenómenos donde aguas profundas, frías y ricas en nutrientes emergen a la superficie, sosteniendo la biodiversidad y las principales pesquerías del país.
El Dr. José Pulgar, investigador del Doctorado en Medicina de la Conservación de la Universidad Andrés Bello (UNAB) e integrante del Instituto One Health, lidera un proyecto que busca entender cómo la temperatura del agua y la disponibilidad de nutrientes —propios de la surgencia— modelan el desempeño térmico y las interacciones tróficas de las especies que habitan nuestras costas.
El estudio emplea herramientas como las Curvas de Desempeño Térmico (TPC), que permiten evaluar la respuesta de animales ectotermos (cuya temperatura depende del ambiente) ante el estrés térmico. Además, integra análisis de expresión diferencial de genes para predecir qué especies son más vulnerables y cuáles presentan una mayor resiliencia.
Surgencia: El motor biológico que actúa como refugio climático
«Las especies que viven en ambientes productivos tienden a tener una mayor tolerancia térmica debido a la variabilidad ambiental. Esto las convierte en modelos interesantes para entender los efectos del cambio climático«, explica el profesor Pulgar.
Los sistemas de surgencia, como el de la Corriente de Humboldt, no solo son motores económicos, sino que han sido descritos como potenciales refugios climáticos debido a sus bajas temperaturas en comparación con zonas oceánicas adyacentes. El equipo de investigación, denominado Grupo Bajamar, ha realizado muestreos desde Arica hasta Concepción, colaborando además con instituciones en Portugal y Panamá para comparar estos sistemas a escala global.
Pasantías y colaboración internacional
El proyecto contempla el fortalecimiento del capital humano avanzado. A través de estadías internacionales, estudiantes de doctorado de la UNAB están liderando investigaciones en centros de prestigio mundial, como el Smithsonian Tropical Research Institute (STRI) en Panamá.
Es el caso de Oscar Varas, doctorando en Medicina de la Conservación, quien evalúa la respuesta metabólica de peces tropicales. Su desempeño ha sido tal que ya proyecta un postdoctorado en la Universidad de Hong Kong. «Esta ha sido una gran experiencia para generar vínculos de trabajo y potenciar mis habilidades con el fin de volver y ser un aporte para el desarrollo científico de Chile», señala Varas.
De igual forma, la investigadora Melissa Fernández se especializa en la University of Prince Edward Island, en Canadá, analizando cómo la surgencia afecta los componentes moleculares de los tejidos marinos.
Esta red de colaboración es bidireccional. El investigador portugués Joao Monteiro, de la Universidad de Algarve, se encuentra actualmente en Chile trabajando con el Grupo Bajamar y el Centro de Investigación Marina Quintay (CIMARQ UNAB). Monteiro destaca que el intercambio ha permitido realizar análisis inéditos en especies de importancia comercial, como la jaiba mora.
Para el Dr. Pulgar, estos lazos son fundamentales para que la ciencia chilena no solo se quede en el ámbito local: «Permite que los estudiantes se inserten en redes internacionales y aporten a una visión comparativa del funcionamiento de los sistemas de surgencia a escala global, algo crucial para la seguridad alimentaria y la salud de los ecosistemas».