Descubren nueva población de ranita de Darwin en Chiloé: Estaría amenazada por proyecto eléctrico
Tiempo de lectura: 2 minutos Organizaciones ambientales aseguran que el trazado de una línea de transmisión de la empresa Transelec pone en riesgo la sobrevivencia del «Refugio de Ranitas Butamanga».
En el sector norte de la Isla Grande de Chiloé, investigadores y conservacionistas identificaron una población hasta ahora desconocida de la ranita de Darwin (Rhinoderma darwinii), uno de los anfibios más singulares del planeta. Sin embargo, organizaciones ambientales aseguran que la construcción de una línea de alta tensión en el lugar no consideró la presencia de esta especie en su evaluación de impacto ambiental.
La ranita de Darwin es reconocida mundialmente por su forma de reproducción. De las más de 9.000 especies de anfibios registradas, es la única en la que el macho cría a sus renacuajos dentro de su saco vocal. Durante cerca de dos meses, el progenitor los alimenta con una secreción rica en nutrientes —similar a una «leche»— hasta que emergen como pequeñas ranitas listas para enfrentar el bosque nativo.
El descubrimiento de esta nueva población, ocurrido a fines de 2025, se dio en el contexto del «Refugio de Ranitas Butamanga», un programa de conservación privada impulsado por la ONG Ranita de Darwin. A través de acuerdos voluntarios con propietarios locales, se busca proteger ecosistemas críticos como humedales y bosques nativos.
«Encontrar ranitas de Darwin en nuestro predio es la sorpresa más grande que hemos tenido desde que llegamos en 2015″, comenta Andrés Lagarrigue, gestor del refugio. Para el conservacionista, este hallazgo en una zona históricamente marcada por el extractivismo confirma que la protección de espacios privados es vital para la restauración de los ecosistemas y la conciencia social.
La amenaza de Transelec
El trazado de una línea de transmisión eléctrica de la empresa Transelec, ya aprobado ambientalmente, pasa exactamente por el área donde habita la especie. Desde la ONG indican que el problema está en que los estudios ambientales originales del proyecto no detectaron la presencia de la ranita, por lo que no existen medidas de mitigación ni protección.
«La tala rasa asociada a líneas de alta tensión rompe la conectividad del bosque nativo. La ranita de Darwin se desplaza muy poco y solo a través del bosque; la fragmentación del hábitat impide el intercambio genético de los juveniles, afectando la salud de la población a largo plazo«, advierte Andrés Valenzuela, presidente de la ONG Ranita de Darwin e investigador de la Sociedad Zoológica de Londres.
A esta preocupación se suma Jenny Schmid-Araya, experta en ecosistemas acuáticos, quien enfatiza que el proyecto impactará negativamente las conexiones de turberas, pomponales y cuencas hidrológicas en el norte de Ancud. Por su parte, Tamara Navia, abogada de la ONG FIMA, señala que este antecedente es clave y no fue considerado en la línea de base del proyecto, instando a las autoridades competentes a hacerse cargo del riesgo inminente.
Chiloé: Un bastión contra la extinción
El archipiélago es un territorio clave para la especie, no solo porque presenta diferencias genéticas con las poblaciones continentales, sino por su valor histórico: fue allí donde Charles Darwin colectó los primeros ejemplares en 1834.
Actualmente, la pérdida de hábitat de esta especie se suma a una pandemia causada por un hongo microscópico que ha diezmado poblaciones en todo el sur. Solo en 2023, este hongo causó la muerte de más de 1.300 individuos en el Parque Tantauco, obligando a rescates de emergencia.
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