Red de sensores en 50 escuelas públicas permitirá medir la calidad del aire en Santiago
Tiempo de lectura: 2 minutos Un equipo interdisciplinario liderado por la Universidad Mayor instaló dispositivos en 34 comunas del Gran Santiago para medir material particulado y temperatura en tiempo real.
La exposición a la contaminación atmosférica representa una de las mayores amenazas para la salud pública global. En Chile, este problema adquiere una dimensión destacada al afectar el desarrollo de la población infantil, vinculándose no solo con enfermedades respiratorias crónicas, sino también con alteraciones cognitivas. Ante este escenario, surge REDES+ (Red de Escuelas para el Monitoreo Ambiental de Santiago), una iniciativa que busca transformar la manera en que las comunidades educativas se relacionan con su entorno.
El proyecto contempla la implementación de una red de sensores de bajo costo en 50 colegios públicos distribuidos en las 34 comunas del Gran Santiago. Esta red permite recolectar datos locales precisos sobre la calidad del aire y la temperatura, información que históricamente ha sido difícil de obtener a escala de barrio.
La iniciativa es impulsada por investigadores del Centro Hémera y la Escuela de Ingeniería Forestal de la Universidad Mayor, en colaboración con el Centro C+ y el Centro de Epidemiología y Políticas de Salud de la Universidad del Desarrollo (UDD), junto al Departamento de Ciencias de la Universidad Adolfo Ibáñez. El objetivo es generar evidencia científica sobre cómo el entorno ambiental afecta directamente a los estudiantes de educación básica.
Monitoreo en tiempo real
«REDES+ es una investigación interdisciplinaria que estudia cómo la contaminación del aire, las temperaturas extremas y la vegetación influyen en la asistencia y el rendimiento académico», explica Claudia Montoya, académica de la Universidad Mayor. Los sensores miden en tiempo real el material particulado fino (PM2.5), una de las partículas más dañinas por su capacidad de penetrar en el sistema sanguíneo.
Todos los datos generados en el marco del proyecto se ofrecerán de manera gratuita y en línea para estudiantes, apoderados y vecinos, permitiendo que las comunidades tomen decisiones informadas sobre actividades al aire libre o medidas de mitigación en días de alta polución.
El impacto de la contaminación en entornos escolares
Uno de los hallazgos más relevantes obtenidos hasta ahora tiene que ver con la capacidad de estos sensores para detectar eventos que las estaciones de monitoreo oficiales a veces no logran capturar con detalle local. La red ha permitido identificar episodios agudos de contaminación, como el humo nocturno proveniente de incendios forestales, que impacta directamente en la calidad del sueño y la salud respiratoria de los menores.
Blanca Ríos, investigadora del Centro Hémera, destaca que esta tecnología permite visibilizar la «variabilidad espacial» de Santiago. «Esto es clave para entender exposiciones reales en entornos escolares, especialmente durante eventos de corta duración que pueden tener impactos relevantes en el aprendizaje», señala la experta.