Crisis de la araucaria: Calor y sequía adelantan la caída del piñón y comprometen su regeneración
Tiempo de lectura: 2 minutos Investigadores de la Universidad de La Frontera alertan que el estrés hídrico está reduciendo el tamaño y valor energético de la semilla, afectando la capacidad reproductiva de esta especie milenaria en el sur de Chile.
La araucaria (Araucaria araucana), árbol emblema de los ecosistemas del sur de Chile y declarado Monumento Natural, enfrenta una amenaza derivada de la crisis climática. Según advirtieron expertos de la Universidad de La Frontera (UFRO), el alza sostenida de las temperaturas y la falta de precipitaciones han provocado el adelanto de la temporada de recolección del piñón, que tradicionalmente comenzaba en marzo y que este año se inició en enero.
El director del Departamento de Ciencias Agronómicas y Recursos Naturales de la UFRO, Rubén Carrillo, quien lidera investigaciones sobre la especie hace tres décadas, explica que este cambio en el ciclo biológico es una respuesta directa al calor extremo. Al percibir estrés hídrico, el árbol acorta el proceso de maduración de sus semillas como mecanismo de supervivencia, lo que resulta en piñones de menor tamaño, peso y, lo más preocupante, un menor contenido energético.
«Los promedios de temperatura han aumentado y eso hace que la generación de las semillas se produzca antes de lo habitual», señala Carrillo. Este fenómeno es especialmente agudo en la cordillera de los Andes, donde el impacto térmico es mayor en comparación con la cordillera de Nahuelbuta, donde la influencia oceánica actúa como un moderador climático temporal.
Un ciclo reproductivo lento bajo amenaza humana
La araucaria es una especie de crecimiento lento que tarda entre 25 y 40 años en alcanzar su madurez reproductiva. Una vez que se produce la fecundación, la semilla demora otros dos años en madurar. En condiciones naturales, solo el 19% de los piñones logra germinar, una cifra que hoy se ve comprometida por la baja calidad de la semilla y la intervención humana.
A la crisis climática se suma la extracción indiscriminada. La recolección intensiva para fines comerciales elimina la variabilidad genética necesaria para que la especie se adapte al cambio climático. Los investigadores advierten que, de no establecerse un marco regulatorio para la comercialización del piñón fuera de las áreas silvestres protegidas, Chile podría repetir la trágica historia de la Araucaria angustifolia en Brasil, cuyos bosques naturales prácticamente han desaparecido.
Frente a este escenario, el llamado de la academia es urgente: «Ya es hora de que la autoridad ambiental piense en un marco regulatorio que impida la comercialización de grandes volúmenes de la semilla, único órgano de regeneración natural de Araucaria araucana«, concluye Carrillo.